Su Identidad. Jesús

YO SOY la Resurrección y la Vida.

Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Juan 11:25

Esta escena muestra que al llegar a Betania, Jesús se entera que Lázaro estaba sepultado desde hacía cuatro días.
Betania estaba de Jerusalén sólo unos kilómetros. Muchos judíos habían ido a consolar a Marta y a María, por la muerte de su hermano. Al enterarse de que Jesús llegaba, Marta salió a su encuentro, mientras María permanecía en la casa. Marta dijo a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero yo sé que aun ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas”.
Jesús le dijo: “Tu hermano resucitará”.
Marta le respondió: “Sé que resucitará en la resurrección del último día”.
Jesús le dijo:
“Yo soy la Resurrección y la Vida.
El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?”
Ella le respondió: “Si, Señor, creo que Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo”.

El evangelio de Juan presenta sólo siete relatos de milagros. Es un número de “señales”, así las llama el evangelista, que van describiendo la vida de Jesús, el último versículo del libro menciona que él no pudo escribir sobre todo lo que Cristo hizo, sino que eligió estos 7 milagros que daban testimonio inconfundible de Su deidad. 

Juan nos enseña siempre por medio de signos, siendo el último signo el paso de la oscuridad a la Vida y que se lo refleja en la Muerte y Resurrección de Lázaro, uno de los milagros, o señales, que sólo aparece en el cuarto evangelio.

Jesús era el maestro de maestros en sus enseñanzas. Él no solamente explicaba las enseñanzas, sino que las demostraba mientras enseñaba. Por ejemplo, para demostrar que Él era el Buen Pastor, muestra compasión sobre un ciego y lo sana. Para demostrar que Él era la Puerta, Él da la salvación.

De los 7 milagros, el levantar a Lázaro de la muerte después de 4 días de haber muerto, es por mucho, uno muy poderoso. Esta no es la primera vez que Cristo resucita a alguien porque ya lo había hecho con la hija de Jairo justo cuando acaba de morir (Mr. 5:21-43), y con el hijo de la viuda que también recientemente había muerto pues estaban en el proceso de llevarlo al sepulcro (Lc. 7:11-17). La muerte de Lázaro fue diferente porque tenía 4 días de muerto antes de la resurrección y seguramente la descomposición del cuerpo se encontraba en estado avanzado. 

Hay varios puntos en esta historia que son importantes. Primero, los miembros de esta familia eran muy cercanos a Jesús, y obviamente habían pasado mucho tiempo con el Maestro porque la conversación de Marta con Jesús demostró su conocimiento de lo que Cristo mismo le había enseñado. Ella sabía que había un día final donde todos resucitarán (Jn. 11:24), ella reconocía que Jesús era el Mesías (Jn. 11:27), y sabía que Él era capaz de sanar a los enfermos; sin embargo, a pesar de que había resucitado personas anteriormente, Marta todavía no lo había visto como la Vida.

Él es el creador de todo (Col. 1:16) y aquel que puede crear de la nada (Gen. 1:1) puede resucitar a la vida porque su naturaleza es Vida. Él no recibió la vida como nosotras, sino que Él mismo nos dio vida. La vida existe en Él, y como Él es eterno, entonces nuestra vida también. Es por eso por lo que, al momento de morir iremos a uno de 2 lugares, el cielo con eterno gozo, o al infierno con eterno sufrimiento. De todas las decisiones que hacemos en nuestra vida, esta es la más importante que tomamos, porque determina nuestra vida después de la muerte.

Jesús esperó 2 días para ir donde sus amigos porque Él tuvo un plan para glorificarse, un plan mucho mejor que sanar a Lázaro. Marta y María no lo comprendían todavia.

Lázaro murió días antes de la crucifixión de Jesús y, por ende, Él estaba aumentando la fe de sus discípulos y preparándolos por un milagro mucho mas grande que este: Su resurrección.  Se ve claramente que el mismo evento aumentaba la fe de sus hijos mientras que también aumentaba la condenación en aquellos que lo rechazaban.

Otro punto muy importante es que Jesús está demostrando lo que había dicho en Juan 5:21 “Porque así como el Padre levanta a los muertos y les da vida, asimismo el Hijo también da vida a los que El quiere”. Y en los versículos 28-29 El termina con “No os admiréis de esto, porque viene la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz, y saldrán: los que hicieron lo bueno, a resurrección de vida, y los que practicaron lo malo, a resurrección de juicio.” Cristo no es solamente El Salvador, sino que Él es el juez al que cada una de nosotras nos enfrentaremos. Es como una paradoja, Jesús da vida a los hombres mientras Él entrega su vida para que la recibamos.

“Había un hombre enfermo, Lázaro de Betania”. “Enfermo” viene del adjetivo latino “in-firmus, “no- firme”. El hombre enfermo representa al hombre en el mundo, nunca totalmente firme en la vida, sino vulnerable o expuesto a la muerte física y también moral.

Pero dijo Jesús: “Yo soy la Resurrección y la Vida: el que cree en mí, aunque muera; vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás”. Este versículo es como la síntesis del evangelio, e incluso de todo el evangelio de Juan, y la finalidad al relatar los hechos milagrosos dice en Juan 20:31: “han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengan vida en su nombre”

La vida en su nombre es una vida a la que se llega a través de la muerte. La muerte y resurrección de Lázaro son como una historia simbólica de la muerte y resurrección de Jesús, de su confrontación con la muerte que salió victoriosa por la resurrección.

Jesús se hizó presente en Betania con ese plan: llegó no solo para sanar a su amigo enfermo, sino a dar a conocer, mediante un milagro, que Él es origen y clave de la vida terrena y de la vida eterna. La resurrección de Lázaro es la tercera manifestación o revelación de que es Dios, pues sólo Dios da la vida y sólo Dios devuelve la existencia. Ahora entre los amigos y los enemigos, frente a una multitud de encontrados pensamientos y sentimientos, fue el momento de manifestarse como quien es: el Hijo de Dios.

Cuando Jesús llama a Lázaro en el versículo 43 “Habiendo dicho esto, gritó con fuerte voz: Lázaro, ven fuera!” Y sucedió que Lázaro recuperó la vida.¿Cómo fue que Cristo creó al mundo? Con Su palabra. La palabra de un ser Todopoderoso es suficiente para dar vida. Y eso es lo mismo a cuando Él nos llama a su redil. Pero vemos también que Lázaro salió como entró, atado con vendas y Jesús manda a ellos a desatarlo. Juan 11:44.  

Cuando aceptamos a Cristo, entramos con toda nuestra cosmovisión mundana pero El va a regenerar nuestras mentes, en un proceso donde saca mentiras y reemplaza con la verdad.

YO SOY LA VID VERDADERA

Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Juan 15.1

La vid es uno de los siete cultivos que caracterizaban la tierra prometida (los otros seis: higos, trigo, cebada, olivas, dátiles y granadas). La vid era símbolo del pueblo de Israel y se encontraba representada en la entrada del templo y en las monedas judías. En el Salmo 80:8-9 dice: “De Egipto trajiste una vid; expulsaste a los pueblos paganos, y la plantaste. Le limpiaste el terreno, y ella echó raíces y llenó la tierra.”

Es tarde, quizás después de medianoche, o un poco antes, Jesús hablando con sus apóstoles fieles y animándolos, les da un ejemplo motivador:“Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el agricultor”.

En la historia siglos antes sobre la nación de Israel, a la que se llamaba la vid de Jehová, en Jeremías 2:21 donde describe también al pueblo como una vid corrompida dirigidos por lideres falsos. Pero ahora el Señor estaba hablando de una nueva vid, Él es la vid verdadera.

Al JESÚS decir que Él es la vid verdadera, no está mostrando que él es la raíz, el árbol, el tallo, TODO.

Pero también Jesús mostró que la vid recibe el cuidado del labrador, el Padre, porque dice:

“Él [su Padre] corta todas las ramas en mí que no dan fruto, y todas las que dan fruto las limpia para que den más.. Igual que la rama no puede dar fruto por sí sola, sino que tiene que seguir unida a la vid, ustedes tampoco pueden dar fruto si no siguen en unión conmigo. Yo soy la vid y ustedes son las ramas” Juan 15:2

Jesús le ha prometido a sus discípulos fieles que, después de su partida, les enviará a un ayudante, el espíritu santo. Cincuenta y un días más tarde, los apóstoles y otros discípulos recibieron ese espíritu, y así se convertieron en ramas de la vid. Y todas las “ramas” deberán permanecer unidas a Jesús. ¿Con qué propósito?

“El que se mantiene en unión conmigo, y yo en unión con él, ese da mucho fruto. Porque, separados de mí, ustedes no pueden hacer nada”. Juan 15:4-5 .Sus seguidores que permanecen en El, son las “ramas” de la vid, y darán mucho fruto cultivando cualidades como las de Jesús, buscando oportunidades para hablar con otros acerca del Reino, el evangelio y haciendo más discípulos.

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