Siloh

Gén 49:10 No será quitado el cetro de Judá, Ni el legislador de entre sus pies, Hasta que venga Siloh; Y a él se congregarán los pueblos.

Siloh era una de las ciudades donde se colocó el tabernáculo. En el libro del Génesis, parece ser un nombre propio o título, el cual los creyentes generalmente aceptan como una designación mesiánica de Jesús. Su etimología es incierta. Para algunos shiloh significa «el pacífico». Según otro punto de vista, shiloh es un sustantivo con un sufijo pronominal que debe entenderse como «su hijo»; por lo tanto, los príncipes y los legisladores no se apartarían de Judá hasta que viniera su hijo. Otra posibilidad sería dividir shiloh en dos palabras shay y loh  lo cual indicaría «aquél a quien se le brinda tributo». El significado más probable de shiloh es el aceptado por la mayoría de las autoridades judías antiguas, para las cuales se trataba de una palabra compuesta de shel y loh, que significaba «al que pertenece». En español Shelloh podría entenderse como: «a quien pertenece el dominio», «de quien es el reino», «aquel que tiene el derecho a reinar».

«Hasta que venga Siloh» puede ser traducido «Hasta que venga aquel a quien corresponde». Siloh puede ser otro nombre del Mesías, ya que literalmente significa «enviado».

Esta fue la primera profecía de Cristo, que leímos en Génesis 3:15;

“Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; él te herirá en la cabeza, y tu le herirás en el calcañal.”

La simiente de la mujer, Jesús sería el que heriría la cabeza de la serpiente y obtendría la victoria. La primera profecía estaba en Génesis y después, la simiente fue confirmada a Abraham, a Isaac y a Jacob. Ahora estaba siendo confirmada a Judá. Y Cristo vendría como descendiente de la línea de Judá. Además, la palabra Siloh significa reposo y tranquilidad. Cristo es aquel que traería descanso, reposo.

Aquel era el Siloh, el Siloh que había venido. No solo era Cristo el Siloh sino también el que tiene el cetro. El cetro de este universo será llevado en manos atravesadas por clavos en una cruz. En la última parte del versículo 24, de este capítulo leemos que de Dios vendrá el pastor, la roca de Israel. Así que el Siloh es, a la vez, el pastor y la roca, Cuando llegamos al libro de los Números 24:17, vemos que se ha profetizado una Estrella.

Si pensamos  en todo lo que significa la venida de Jesús. El es la simiente prometida a la mujer y a los patriarcas. El es el Siloh que trae descanso. El es el Rey que tiene el cetro. El es el Pastor que dio su vida por las ovejas, y El es el Príncipe de los Pastores que un día vendrá. El es la Piedra que los constructores desecharon, pero que se ha convertido en la piedra angular. El es la Estrella, el brillante lucero de la mañana para Su iglesia. Esta es la línea de descendencia que fue desde Adán hasta Set (después de que Abel fuera asesinado). De Set pasó por Noé hasta Sem y a Abraham, Isaac y Jacob y ahora hasta Judá. Es importante que veamos que Dios está siguiendo un plan y un programa. los versículos 11 y 12;

“El ata a la vid su pollino, y a la mejor cepa el hijo de su asna; él lava en vino sus vestiduras, y en la sangre de las uvas su manto. Sus ojos están apagados por el vino, y sus dientes blancos por la leche.”

¿De quién se está hablando aquí? Pues, de Cristo, que entraría en Jerusalén cabalgando sobre un asno pequeño, ofreciéndose a sí mismo como el Mesías, el Rey y el Salvador.

La frase, “el lava en vino sus vestiduras”. ¿Qué clase de vino? Es sangre. Es su propia sangre. Pero cuando Cristo venga la próxima vez, sus vestiduras serán rojas. ¿Por qué? Esta pregunta ha sido hecha en el libro del profeta Isaías 63:2

“¿Por qué es rojo tu ropaje, y tus vestiduras como las del que pisa el lagar?”

En esa ocasión no será su propia sangre sino la de sus enemigos. Esta es una predicción de la segunda venida de Cristo cuando venga para juzgar.

La Palabra de Dios es muy clara. En su primera venida a este mundo, Jesucristo vino en pobreza, humildad y mansedumbre, abandonando la gloria Divina que siempre tuvo. Y así fue que el Hijo de Dios vino a este mundo para morir en nuestro lugar, para pagar nuestra deuda con la justicia divina.

Pero, después de resucitar y ascender al cielo, El está ahora sentado a la derecha de Dios. Cuando regrese, ya no lo hará como en su primera venida, como lo describimos. En su segunda venida vendrá en la plenitud de su gloria y poder para juzgar al mundo.

 

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