San Juan 14.

Jesús todavía está con sus apóstoles en la habitación del piso de arriba. Después de la cena para recordar su muerte, los anima diciéndoles: “Que no se les angustie el corazón. Demuestren fe en Dios, y demuestren fe en mí también”

Jesús les dice algo a sus fieles apóstoles para que no se preocupen demasiado por su partida: “En la casa de mi Padre hay muchos lugares donde vivir. Además, cuando me haya ido y les haya preparado un lugar, volveré y los recibiré en casa, a mi lado, para que donde yo esté también estén ustedes”. Sin embargo, los apóstoles no entienden que les está hablando de ir al cielo. Por eso Tomás le pregunta: “Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo vamos a conocer el camino?

Los discípulos tenían razones para estar preocupados. Jesús les acababa de decir que uno de ellos era un traidor, que todos ellos lo negarían, y que él los dejaría esa noche. Todo eso creo angustia a los discípulos, sin embargo Jesús les dijo, no se turbe vuestro corazón.

Creeís en Dios, creed también en mí:En lugar de entregarse a un corazón angustiado, Jesús les dijo que pusieran firmemente su confianza en Dios y en el mismo Jesús. Este fue un llamado radical a confiar en Jesús así como uno confiaría en Dios el Padre, y una promesa radical de que el hacerlo les traería consuelo y paz a sus mentes.
En la casa de mi Padre muchas moradas hay: Jesús habló con absoluta confianza sobre el cielo, como la casa de su Padre. Jesús no se preguntaba por la vida después de la muerte: él la conocía y les dijo a sus discípulos que había habitaciones para todos en el cielo (muchas moradas).Habrá muchas moradas. Jesús podía ver lo que los discípulos nunca pudieron – a millones de millones, incluso billones de cada tribu, lenguaje y nación en la casa de su Padre. Tal vez incluso sonrió cuando dijo, muchas moradas.

Voy, pues, a preparar lugar para vosotros: El amor prepara una bienvenida. Con amor, el anfitrión prepara todo para sus invitados. Jesús prepara un lugar para su pueblo porque ama y está confiado en su llegada.
Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo: Jesús prometió volver otra vez por los discípulos. Esto no solo fue en el sentido de su resurrección o de la venida del Espíritu Santo. Jesús también tenía en mente la gran reunión con su pueblo al final de todo.

No se debe perder también la referencia a la segunda venida.

“Esta fue una hermosa promesa para la iglesia antigua, y Pablo bien podría estar repitiéndola cuando les dice a los tesalonicenses ‘por la palabra del señor’ que Jesús descenderá del cielo y reunirá a los creyentes para sí mismo para estar con él por siempre. 1 de Tesalonicenses 4:15-17”

Para que donde yo estoy, vosotros también estéis: El enfoque completo del cielo es estar con Jesús. El cielo es cielo no por lo hermoso, las puertas de perla, ni siquiera la presencia de ángeles. El cielo es cielo porque Jesús está ahí.

Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: A la luz de lo que iba a pasar es una realidad. El camino de Jesús sería la cruz. Él sería condenado por mentirosos descarados; Su cuerpo pronto reposaría en una tumba sin vida. Porque Él tomó ese camino, Él es el camino. Porque no refutó las mentiras, podemos creer que Él es la verdad; porque estuvo dispuesto a morir, Él viene a ser para nosotros el canal a la resurrección – la vida.

Jesús explica Su unidad y dependencia en el Padre.

Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto. Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.

 ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido? La pregunta de Jesús puede ser muy bien para  muchos hoy son cristianos.

El que me ha visto a mí, ha visto al Padre: Ninguna imagen o algo material puede representar a Dios, pero una persona pudo – la persona de Jesús.

Esto para siempre termina con la idea que algunas personas tienen que hay un “Dios malo” en el Antiguo Testamento que Jesús de alguna manera tranquilizó y lo hizo bueno para que pudiéramos ser salvos. Si tu quieres saber cómo es Dios el Padre, mira a Jesús – el mismo amor, compasión, misericordia y bondad que es evidente en Jesús, es evidente en Dios el Padre. Ëxodo 34:5-9, entre otros pasajes, muestra esta naturaleza de Dios el Padre en el Antiguo Testamento.

Cuando Jesús ascienda al Padre, Su obra continuará en la tierra.

 

De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

 Las obras que yo hago, él las hará: Jesús no esperaba que Sus discípulos se desanimen y terminen después de Su partida, sino que continuaran con la obra aun en mayor magnitud.

 Y aun mayores hará: Esta promesa parece imposible; sin embargo, después del primer sermón de Pedro hubo más convertidos que los registrados durante todo el ministerio de Jesús.

Mayores no significa “más sensacionales” sino mayores en magnitud. Jesús deja una iglesia victoriosa y trabajadora.

Todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré: En mi nombre no es una oración como lámpara de Aladino, significa dos cosas, un endoso (como de un cheque) y una limitación (las solicitudes deben estar de acuerdo con el carácter del nombre). Venimos ante Dios en el nombre de Jesús, no en el nuestro.

Para que el Padre sea glorificado en el Hijo: Uno oración verdadera en el nombre de Jesús siempre tiene este objetivo. Ya que Jesús tuvo esa pasión, orar en el nombre de Jesús significa que la oración tendrá esa misma pasión. Seguro, esta es una oración que Dios contestará.

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