¿Porqué los judíos no creen en Jesús como el Mesías?

Hace unos días los judíos celebraron el año nuevo, recibiendo su año 5777, con el Rosh Hashaná que conmemora la creación de Dios y los primeros habitantes de la tierra: Adán y Eva contando los años desde ese entonces.

El principal cumplimiento de Rosh Hashaná consiste en hacer sonar el shofar, el cuerno de carnero, que también representa el toque de la trompeta cuando un pueblo corona a su rey.

El grito del shofar es además un llamado al arrepentimiento, porque Rosh Hashaná es también el aniversario del primer pecado del hombre. Así, constituye el primero de los Diez Días de Arrepentimiento que culminan en Iom Kipur, el Día del Perdón.

Los judíos en su gran mayoría siguen haciendo rituales como ofrenda para la expiación de sus pecados.

En el antiguo testamento se encuentra las profecías sobre el Mesías, el mismo Dios que descendería para salvar a su pueblo, y el pueblo judío lo sigue esperando, y es por eso que surge esta gran pregunta, ¿Quién fue para ellos JESÚS? ¿Porque no lo reconocieron como el Mesías?

Pareciera que una venda cegarán sus ojos, y anularon la trascendencia de un ser superior que pisó su tierra y la bendijo, con la más sagrado: Su sangre.

En el evangelio de Juan 1.11-12 dice:

A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.

 

Debemos saber que el término “judío” como es usado en los evangelios es predominantemente usado para denotar los líderes religiosos del tiempo de Jesús. Otros términos fueron usados al hablar de la gente, tal como “la gran multitud del pueblo le oía de buena gana” (Marcos 12:37). También debemos tener en mente que la iglesia primitiva fue casi completamente judía. Por más de tres años el evangelio circuló por Jerusalén y Judea antes ser llevado a los gentiles. Los tres mil sumados a la iglesia en el día del Pentecostés eran de descendencia judía.

Muchos de los judíos lo rechazaron, porque para ellos no reunía los requísitos para ser el gran Dios, porque encerraron su limitado entendimiento a la verdad.

Jesús rompió las estructuras que aquellos interpretaron en las escrituras para reconocerlo.

Esperaban al Señor de los cielos y la tierra descender con su gran poder y que los liberará del imperio romano que los gobernaba pero El llegó en un humilde pesebre, para salvar al hombre de la peor esclavitud: el pecado.

A lo largo del Nuevo Testamento, Jesús contradice la Torah (biblia) dicen los judíos ortodoxos. Por Ejemplo, Juan 9:14 registra que Jesús hizo una pasta en violación de la ley, lo cual causo que los fariseos dijeran (versiculo 16), “El no observa la ley!”.

No existe ninguna contradicción porque Jesús dijo:

Mat 5:17  No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas;  no he venido para abrogar,  sino para cumplir.

Mat 5:18  Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra,  ni una jota ni una tilde pasará de la ley,  hasta que todo se haya cumplido.

Mat 5:19  De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños,  y así enseñe a los hombres,  muy pequeño será llamado en el reino de los cielos;  mas cualquiera que los haga y los enseñe,  éste será llamado grande en el reino de los cielos.

Jesús dijo que no vino para abrogar o abolir la ley de Dios, sino para cumplir. El jamás quebrantó la santa ley de Dios, sino que la cumplió a la perfección, amando a Dios y al prójimo como a sí mismo. Por ejemplo, cuando Jesús curó de ceguera a esa persona, él estaba cumpliendo la ley de Dios, pues estaba amando al prójimo como a sí mismo, tal como ordenó a Israel en su santa ley, y eso es mucho más importante que guardar el día sábado.

Jesús ciertamente quebrantaba el día de reposo, el sábado (Jn.5:17-18), pero siempre lo hacía por un causa mayor, como era amar a su prójimo sanándolo de sus dolencias o enfermedades, y es que, como dijo el apóstol Pablo, quien Ama al prójimo ha cumplido la Ley, porque el cumplimiento de la Ley es el amor.

SIERVO SUFRIENTE.

Las profecías del libro de Isaías los judíos interpretaron como:

En la actualidad, Isaias 53 continua directamente el tema del capitulo 52, describiendo el exilio y redención del pueblo judio. Las profecias están escritas en la forma singular porque “Israel” son vistos como una unidad. A lo largo de la escritura judía, Israel es repetidamente llamado, en el singular, como el “Sirviente de Dios” (Isaías 43:8). De hecho, Isaías declara no menos de 11 veces en los capítulos previos al 53 que el Sirviente de Dios es Israel. Cuando se lee correctamente, Isaias 53 se refiere al pueblo judío siendo “herido, sofocado y llevado a la matanza como ovejas” a manos de las naciones del mundo. Estas descripciones son utilizadas a lo largo de la escritura judia para describir gráficamente el sufrimiento del pueblo judio. Isaias 53 concluye que cuando el pueblo judio sea redimido, las naciones reconocerán y aceptarán la responsabilidad por el desorbitado sufrimiento y muerte de los judíos.

 

Podemos ver correctamente analizando cada punto:

Los rabinos judíos dicen que esa profecía de Isaías 52 y 53 no se refiere al Mesías, sino a la nación de Israel. Pues bien, es absolutamente imposible que esa profecía se refiera a la nación de Israel.

•La profecía del Mesías sufriente realmente no comienza en Isaías 53, sino en Isaías 52, concretamente a partir del verso 12, y que dice lo siguiente:

Is 52:13 He aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto.

Isa 52:14 Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres,

Isa 52:15 así asombrará él a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído.

Es el propio Dios de Israel quien estaba hablando en esa profecía. En ella Dios habla de un siervo suyo muy especial, el cual sería engrandecido y exaltado, puesto muy en alto. Su rostro sería desfigurado por los golpes, pero después del sufrimiento y la muerte de este siervo Dios lo engrandecería y exaltaría, sería puesto muy en alto, o dicho en otras palabras, después de su muerte ese siervo de Dios tan especial sería glorificado por Dios y exaltado hasta lo máximo.

Es absolutamente imposible que ese siervo de Dios de Isaías 52 y 53 sea la nación de Israel, y es imposible por las siguientes razones:

•En Isaías 52:14 leemos que ese siervo de Dios sería desfigurado su rostro, es decir, se está refiriendo a un solo ser humano, el pasaje habla en singular, no se refiere de ninguna manera a toda una nación como la de Israel, sino a una sola persona, se refiere al Mesías.

En Isaías 53:3 se le llama al siervo de Dios “varón de dolores”, indicando así por tanto que se refiere a un VARÓN, además que dice que sería rechazado, como lo fue por muchos.

•En Isaías 53:4-5 leemos que este siervo de Dios moriría por las iniquidades o pecados y por sus llagas esa seríamos sanados del pecado. ¿Cómo la nación de Israel llevaría los pecados de la nación de Israel?

•En Isaías 53:7 vemos que este siervo de Dios fue afligido y no abrió su boca, sino que como cordero fue llevado al matadero, profecía que solo JESUCRISTO cumplió, ya que él fue afligido, enmudeció delante de sus acusadores judíos, y al final como cordero fue llevado al matadero, pues fue clavado en un madero, como sacrificio perfecto

• En Isaías 53:9 vemos que este siervo de Dios sería muerto, y que su sepultura sería dispuesta con los impíos, sin embargo, con los ricos sería en su muerte, pero no solo eso, este mismo pasaje dice que este siervo de Dios NUNCA HIZO MALDAD Y JAMÁS FUE HALLADO engaño en su boca.

Dicho siervo de Dios encaja perfectamente con un judío de hace más de dos mil años llamado,  JESÚS, ya que este Varón de Dios jamás hizo maldad, y jamás fue hallado engaño en su boca. Pero no solo eso, resulta que los líderes religiosos judíos establecieron que el cuerpo muerto de Jesús fuera arrojado a la fosa de los criminales, de los impíos, pero, tal como dice la profecía, con los ricos fue en su muerte, ya que un judío rico, llamado José de Arimatea, recogió el cuerpo muerto de Jesús y lo sepultó en su propio sepulcro escavado en la roca (Mt.27:57-60)

•En Isaías 53:10 leemos que Dios quiso que este siervo suyo sufriera y muriera por los pecados, para de esta manera expiar o borrar los pecados. Este verso 10 también dice que dicho siervo de Dios tendría linaje, es decir, hijos, y que además dicho siervo de Dios vivirá para siempre, por largos días.

Jesús sí tenía y tiene muchos hijos, y estos hijos son hijos espirituales, por eso es que Jesús llamó a sus discípulos “hijitos

Juan 13:33 Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir.

Juan 21:5 Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No.

Por lo tanto, Jesús también cumple perfectamente lo que dice el verso 10, él tiene linaje, hijos.

Este verso 10 afirma también que este siervo de Dios VIVIRÁ PARA SIEMPRE, POR LARGOS DÍAS¿cómo es posible que este siervo de Dios pueda vivir por largos días DESPUÉS de que él sufriera y muriera por los pecados?. La profecía de Isaías 52-53 enseña que este siervo de Dios sería muerto por los pecados de Israel, y es DESPUÉS de esta muerte del siervo de Dios cuando él viviría por siempre, por largos días, ¿y como es posible esto?, pues sencillamente por la RESURRECCIÓN. Esta gran profecía de Isaías 52 y 53 no solo habla de la muerte del Mesías por los pecados de Israel y todos en general, sino también de su resurrección, para que así él pueda vivir para siempre, por largos días.

Cuando llegue el momento establecido por Dios este Mesías de Israel regresará del cielo para gobernar a todas las naciones con vara de hierro y con justicia (Mt.25:31-46, Ap.19:11-21

•En Isaías 53:11 leemos que por medio de ese sacrificio del siervo de Dios,muchos serán justificados. De ninguna manera esta profecía la cumple la nación de Israel, pero sí que la cumplió Jesucristo, ya que por medio de su sacrificio en el madero somos justificados por medio de la fe:

Rom 3:24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,

Rom 5:9 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.

• En Isaías 53:12 leemos que este siervo de Dios llevaría el pecado de muchos y además oraría por los transgresores,es decir, por los malvados.  El Mesías Jesús la cumplió perfectamente al pie de la letra, ya que Jesús llevó el pecado de muchos en su cuerpo:

1Pe 2:24 quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

 

El Mesías como Profeta.

Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.

Isaías 11.2

La profecía solo puede existir en Israel cuando la tierra este habitada por una mayoría de la judería mundial, una situación que no existía desde el año 300 AC. Durante la época de Ezra, cuando la mayoría de los judíos se rehusaron a mudarse de Babilonia a Israel, la profecia terminó con la muerte de los últimos profetas-

Jesús no era un profeta; el apareció en escena aproximadamente 350 años después que la profecía había terminado.

Según los maestros judíos, en Israel solo pueden existir profetas cuando en la tierra de Israel exista una mayoría de judíos.  En el Antiguo Testamento no dice que debe existir profetas de Dios en Israel la mayoría o que los judíos del mundo han de vivir en Israel.

Jesús dijo bien claro que Juan el bautizador era un profeta de Dios, el mayor de todos los profetas de Israel que le antecedieron:

Mat 11:9  Pero  ¿qué salisteis a ver?  ¿A un profeta?  Sí,  os digo,  y más que profeta.

Mat 11:10  Porque éste es de quien está escrito:

 He aquí,  yo envío mi mensajero delante de tu faz,

 El cual preparará tu camino delante de ti.

Mat 11:11  De cierto os digo:  Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista;  pero el más pequeño en el reino de los cielos,  mayor es que él.

Mat 11:12  Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora,  el reino de los cielos sufre violencia,  y los violentos lo arrebatan.

Mat 11:13  Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.

Mat 11:14  Y si queréis recibirlo,  él es aquel Elías que había de venir.

Jesús dijo bien claro que Juan el bautizador era el que estaba profetizado en el AT, el cual prepararía la venida del Mesías.

Todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan, indicando así que los profetas no dejaron de existir con Hageo, Zacarias y Malaquías, sino que Juan el bautizador era el último de esos profetas de Israel, porque fue él quien preparó el camino al Mesías Jesús.

Cualquiera que lea las narraciones de la vida de Jesús, que se encuentran en Mateo, Marcos, Lucas y Juan, observará que Jesús fue el mayor de los profetas de Dios, ya que Jesús era el Enviado de Dios, el cual hablaba de parte de Dios, y además dio discursos proféticos, como el último que dio en el monte de los Olivos (Mt.24 y 25). Jesús profetizó su propia muerte, y también predijo que resucitaría al tercer día (Mt.16:21, Lc.18:31-33).

LA TRINIDAD.

La idea cristiana de la trinidad divide a Dios en tres entes separados: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (Mateo 28:19).

Esto contradice al Shemá, la base de la creencia judía: “Escucha Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor es UNO” (Deuteronomio 6:4). Los judíos declaran la unicidad de Dios cada día, escribiéndola en los marcos de sus puertas —las mezuzot—, y atándola a sus brazos y a sus cabezas —los Tefilin—. Esta declaración de la unicidad de Dios son las primeras palabras que se le enseñan a un niño judío, y las últimas palabras que se dicen antes de morir.

En la ley judía, el adorar a una trinidad divina es considerado idolatría, politeísmo, uno de los pecados cardinales por los cuales un judío debe dar la vida antes de transgredirlo. Esto explica por qué durante las inquisiciones y durante toda nuestra historia, los judíos han preferido dar sus vidas antes que convertirse.

La Trinidad de Dios es VERDADERA y es compleja de entenderla por completo.

La Trinidad es el misterio fundamental de la fe cristiana. Trinidad es esa palabra que usamos para describir la naturaleza de Dios: Él es un Dios y tres personas.

Dios existe eternamente como tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo, y cada persona es plenamente Dios, y hay sólo un Dios.

A pesar de que no haya una mención explícita de la Trinidad en la Biblia, hay pasajes que nos apuntan hacia ella. En Mateo 3:16–17 vemos a Juan bautizar a Jesús (allí está una persona), los cielos se abren y el Espíritu (allí está la segunda) desciende sobre él, y se escucha la voz del Padre (allí está la tercera). Tres personas de la Trinidad en un lugar a la misma vez.

Génesis 1:26 nos muestra que Dios se identifica a si mismo con el pronombre posesivo nuestra en vez de mi, refiriendo a la imagen en la cual el hombre fue creado. Esto parece indicar una pluralidad de personas en la naturaleza de Dios. Dios es un Dios y tres personas.

Jesús le dice a los discípulos en Juan 14:15-17, “Entonces Yo rogaré al Padre, y Él les dará otro Consolador para que esté con ustedes para siempre”.  Claramente Jesús les esta diciendo que Él le rogará al Padre para enviarles al Espíritu Santo. Estos pasajes solo tienen sentido en el contexto de un Dios multi-personal, no una persona con varios disfraces.

¿Cómo puede Dios ser uno y tres a la misma vez? ¿Suena como una contradicción, no? En realidad, no.

Decir que Dios por la eternidad ha sido y continua siendo un Dios y tres personas no quiebra la ley de no-contradicción. Decir que Dios es un Dios y tres Dioses sí sería una contradicción. Decir que Dios es una persona y tres personas también es una contradicción. Pero decir que Dios es un Dios y tres personas es una cosa completamente distinta.

Dios es uno en esencia.

Dios es uno en cuanto a su esencia, su sustancia. La Trinidad, las tres personas, consisten de una misma sustancia. Esa sustancia es lo que hace que Dios sea Dios. Es su deidad. No es algún material, ni nada físico. Es Su “Dios-idad”. La más clara imagen que tenemos en las Escrituras para entender cómo se mira la esencia de Dios es nada más y nada menos que Jesús.

Colosenses 2:9 dice, “Porque toda la plenitud de la Deidad reside corporalmente en Él…”. ¿Quieres ver la a esencia de Dios? Mira a Jesús. Esa misma esencia que hace que Jesús sea Dios es la que hace que el Padre y el Espíritu Santo también sean Dios.

Jesús dijo: el Padre y yo uno somos.

NACIMIENTO DE UNA VIRGEN.

La idea cristiana de un nacimiento a partir de una virgen deriva del versiculo en Isaias 7:14 describiendo un “alma” como dando nacimiento. La palabra “alma” siempre ha significado joven mujer, pero los teologos cristianos llegaron siglos mas tarde y lo tradujeron como “virgen”.

Pero esa palabra hebrea, “alma” se puede traducir también por “virgen”, por la sencilla razón de que esa joven o doncella era una VIRGEN. Por eso es que Mateo en el evangelio, citó esa profecía de Isaías 7:14 traduciendo esa palabra hebrea, “alma”, por “virgen”, y aplicándola correctamente a María, la cual era una doncella, es decir, una muchacha virgen.

DESCENDIENTE DE DAVID.

Según los judíos no creyentes en el Mesías Jesús afirman esto: “…Jesús no fue un descendiente de David…”

El Mesías debe de ser descendiente del lado de su padre del Rey David (Génesis 49:10 e Isaías 11:1). Según la afirmación cristiana de que Jesús fue el producto de un nacimiento virginal, Él no tuvo un padre—y de esa manera no pudo haber cumplido con el requisito mesiánico de ser un descendiente del Rey David por parte de su padre.

En primer lugar ni Génesis 49:10 ni Isaías 11:1 especifican que el Mesías debe de ser descendiente del Rey David del lado de Su padre. Génesis 49:10 simplemente dice que Él será de la tribu de Judá, e Isaías 11:1 dice que Él sería descendiente de la familia de Isaí, padre de David.

Pero usar un hecho que ellos no aceptan (el nacimiento virginal) para decir que Jesús no tuvo padre y por tanto no puede ser descendiente de David desafía la lógica. Podemos ver que ellos no creen en el nacimiento virginal, así que deben de creer que Jesús tenía un padre terrenal. El candidato más obvio habría sido José, con quien María estaba desposada, y que era descendiente de David. Pero aún si ellos rechazaban a José, lo más que podrían decir es que no saben quién era el padre de Jesús, así que no pueden estar seguros de Su herencia familiar.

Pero lo más importante es que en Génesis 3:15 Dios dijo que el Mesías sería descendiente de Eva. Así que desde los tiempos más antiguos se ha sabido que el Mesías sería descendiente de una mujer. María la madre del Señor era descendiente del Rey David a través Natan, su hermano.

Por lo tanto, Jesús es el hijo de David. Sin embargo, debido a que el título “hijo de David” reconoce la genealogía de Jesucristo significa que debe tener un significado más profundo. Con el fin de descubrir cuál es este significado más profundo, se debe definir el título mismo.

David era el gran rey de la antigua Israel. Su reino “era el más brillante de la historia israelí, porque unió a las tribus en una sola nación, aseguró la posesión indiscutible de la nación, y el gobierno entero descanso sobre bases religiosas y la voluntad de Dios era la ley de Israel”. Puesto que David era el rey de Israel, sus descendientes, según el orden patriarcal, tenían derecho al trono. Sin embargo,

“En la época del nacimiento del Salvador, Israel se hallaba bajo el dominio de monarcas extranjeros. Los derechos de la familia real davídica no tenían validez, y el gobernador de los judíos era nombrado por Roma. Si Judá hubiese sido una nación libre e independiente, regida por su soberano legal, José el carpintero habría sido su rey; y el sucesor legal al trono, Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos”

Finalmente, tal vez el análisis puede dar un paso más si distinguimos “hijo de David” con ‘h’ en minúscula de “Hijo de David” con ‘H’ en mayúscula. La versión con ‘h’ en minúscula denota a cualquier hijo o descendiente de David. Los que reciben este título son Absalón, Amnón, Salomón, entre otros (2 Samuel 13:1, 2 Crónicas 1:1). Pero el título “Hijo de David” con ‘H’ en mayúscula se aplica sólo a Jesús de Nazaret, y generalmente cuando se pide que realice un milagro. Por esta razón, al dirigirnos a “Jesús como Hijo de David” uno “muestra… su creencia en que Él era el Mesías de Israel”.

Mesías es una palabra aramea que significa “el ungido”. En los tiempos del Antiguo Testamento, se les ungía a los reyes para sus cargos, como se hacía a los sacerdotes, sumos sacerdotes y profetas (1 Samuel 10:1, Éxodo 40:15, Levítico 21:10, 1 Reyes 19:16). Por lo tanto, es adecuado llamar a Jesús el Mesías, el Ungido, ya que Él es Profeta, Sacerdote y Rey. A David se le ungió cuando se convirtió rey de Israel, y él, tal como se indicó hasta este momento, “unió a las tribus en una sola nación, aseguró la posesión indiscutible de la nación, e hizo la voluntad de Dios, la ley de Israel”. David, en cierto modo, liberó a Israel. Por lo tanto, también es adecuado que el Ungido, el Mesías, “denote al Rey y Libertador cuya llegada los judíos esperaban la libertad de ese imperio”.

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