Pasos en el desierto.

¿Que es un desierto?
El desierto literalmente es una extensión grande, con cientos de km de arena, especialmente arena por eso es de alta temperatura de día e inmenso frío de noche. Todo lo que se puede observar en un desierto es un horizonte nublado de polvo con un vapor sofocado que se levanta. Todo ese ambiente lo que más genera es una sed intensa de agua para poder sobrevivir.

En el área personal también existen tiempos de desierto espiritual, cuando la fe es probada, es como el oro cuando se quema en el fuego para ser pulido y convertirse en un metal hermoso. Este desierto sirve como un escenario de antesala donde somos preparados, y procesados. Es un tiempo de enseñanza donde aprendemos a vivir arraigados de la única fuente de vida y propósito.
Aprendí a ver el desierto como un tiempo bueno, aunque en ese momento sea muy difícil, a veces hasta doloroso. Pero en un desierto se aprende mucho más sobre lo que es importante, nuestros deseos se alinean a los pensamientos de Dios. En Mateo 4 dice que Jesús fue llevado al desierto por 40 días para estar solo en compañía de su Padre; fue su tiempo de preparación para su ministerio, aunque el era un hombre cien por ciento santo, necesitó ese tiempo para sumergirse en lo profundo de la comunión con Dios.
También esos 40 días de Jesús esta relacionado con los 40 años de su pueblo Israel en el desierto. Se puede decir que significa 1 día por cada año para la libertad de su pueblo, y ya no sería una libertad temporal sino hasta la eternidad, la vida eterna.
Israel despues de salir de la tierra de Egipto donde fueron esclavos podían acceder al lugar que el Señor les dió, pero su falta de fe con sus quejas, fue el motivo que los llevó a ese lugar.

El desierto puede vencerte o puede forjarte. Y puede vencerte si no vas a la fuente correcta.

El desierto es el lugar del despojo del propio yo. La inmensa aridez que te rodea, hace desaparecer de ti todas aquellas cosas que no son buenas para tu vida. Desnudará tu alma, y te despojará de todo, para que se forje el Poder del Espirítu como fue en Jesús mismo.

El desierto te libera, te deja desnudo delante de Él, te ayuda a comprender las cosas desde adentro, desde otra perspectiva, que todo tiene un propósito en Dios.

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