Misiones

Hace unas semanas, compartíamos con predicadores misioneros de diferentes países en mi iglesia actual, y puedo decir que aprendí muchísimo de ellos, especialmente sobre este tema: la importancia de las misiones, y es que ví tanta entrega y amor en ellos, como también en la iglesia de mi anterior ciudad que fue fundado justamente por un Pastor misionero, con un testimonio que influenció a tantas personas para bién cumpliendo el propósito que el Señor les había dado, y todo eso me inspiró a escribir algunas líneas, conociendo un poco más sobre el deseo de Jesús, sobre expandir su reino por todos los lugares.

La misión fue encomendada a la iglesia (la iglesia no es un templo, son las personas que aceptaron a Jesús) Y el origen nació en el corazón de Dios. Es tan increíble el diseño divino, las ideas que el creador habla y materializa para sus hijos, en ella se encuentra la más importante: las Buenas Nuevas de salvación, que creo que es lo único que da verdadero sentido a nuestra vida.

¿Que significa la palabra misión?

Se dice frecuentemente que “misión” significa llevar las buenas nuevas a otras culturas y naciones, en contraste con “la evangelización” entre quienes son de nuestra propia cultura y nación.  Misión, así entendida, es por definición “trans-cultural”, y “misionero” es alguien que va a otro país, y realiza su ministerio en una cultura que no es la propia.

  Si buscamos los vocablos “misión” y “misionero” en nuestra concordancia, nos encontraremos una gran sorpresa: ninguno de los dos términos son palabras bíblicas.

El lenguaje bíblico para nuestro tema se basa más bien del verbo “enviar” y se utiliza para toda clase de tarea a la que Dios envía a sus siervos/as.  El judaísmo tardío llamaba Shaliach al “enviado” (misionero, que en griego se traducía apóstolos.  En terminología estrictamente bíblica, debemos hablar del misionero como “enviado” y de la misión como “envío” o “apostolado”.)  Con eso comprendí que “la misión” es un ministerio mucho más amplio de lo que sabía.

Esta palabra “enviar” aparece en el antiguo testamento varias veces, pero en el significado o contexto como “misión” podemos ver en Exodo 3:10-15 cuando Dios envió a Moisés en una misión de liberar a los hebreos y forjar la nacionalidad unida de ellos.

Es tan impactante como hacia el final del A.T. esta palabra trasciende mucho más con un mensaje, que revela un “Enviado”, el misionero por excelencia.

Isaías 49.6 dice: Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra.

Despues ese gran “Enviado” empezó su ministerio con la profecía en Isaías 61.1 “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová”. La imagen más perfecta de un verdadero misionero, que de hecho no es más que un reflejo del Mesías, nuestro Señor Jesús. Ese bello lenguaje del pasaje nos dibuja el perfil amplísimo de una verdadera misión bíblica. De hecho, con esta promesa mesiánica Dios comienza a revelar también que su Ungido será el Salvador para todas las naciones.

El corazón de Cristo, se regozijaba en ese reino de Su Padre que llegó para hacerse visible en El y darnos esperanza, por eso al final de sus días en la tierra pronunció estas palabras que tienen que ver con el fin de su misión: “Yo te glorifiqué en la tierra, habiendo terminado la obra que me diste que hiciera”, Juan 17:4. Si el siendo Dios se humilló al ser uno más y darse en servicio, nosotros tenemos mucho más razones para ser siervos embajadores.

Entonces, el próposito de las misiones conforme al corazón de Dios deben de estar centradas en que Su nombre sea conocido, que Él sea exaltado, enaltecido y adorado entre todos los grupos étnicos de la tierra. Pero también las misiones deben llevar seguimiento, díscipulado, enseñanza. Porque Jesús dijo en Mateo 28: 19.20 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.

A la iglesia desde los primeros cristianos haciendo la gran comisión como describe en hechos se nos ha ordenado que vayemos en busca de aquellos que estan lejos de Dios, ya sea en los confines del mundo o en la vecindad de un templo.

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