Llamados a la libertad. Un nuevo éxodo.

¿Que significa para nosotros la libertad?

El concepto de libertad es muy valorado entre los seres humanos, estamos siempre en busca de ser libres, cada día se levantan más grupos y personas reclamando sus derechos a la libertad. Hace unos dias me hize esta pregunta, especialmente pensando en la restricción en la que vivimos, es como que se asentuó en nosotros el deseo de ser libres.

Entre las dudas el Señor me fue guiando en su palabra. En este tiempo donde no podemos ser libres, descubrimos que lo que más necesitamos es una libertad espiritual, paz, un alma libre de pensamientos negativos, palabras que tengan el Poder para hacernos sentir seguros, y felices a pesar de lo que este pasando.

¿Como ser libres?

Existe solo un camino para ser libres. Es el nexo para poder acceder a los siete espiritus principales que tenia Jesús en la tierra, como vimos en Isaías 11 la plenitud y la totalidad del Hijo, escrito también en

Apocalipsis 1.4 Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono.

El pacto que hicieron los Israelitas cuando Dios les ordenó despues de estar oprimidos fisicamente por el faraón en Egipto fue la sangre. Ser libres para ellos significaba hacer sacrificios. El derramamiento de sangre era lo que consagraba las cosas y las personas a Dios. Levítico 16:19

Pero varios siglos despues el cordero que fue perfecto para ser sacrificado vino a conocerse. La sangre sin contaminación que abrió un pacto nuevo: la libertad.

El puente entre nosotros y el Padre fue Jesús, y esa conexión con la trinidad rompe las cadenas en las dos dimensiones de nuestro ser integral que son eternos: alma, espíritu.

En Cristo somos libres

Del dominio del pecado

De la condenación y la culpa

De la muerte eterna

Del miedo

De la ira de Dios

De intentar ganar nuestra salvación

Para acercarnos a la presencia de Dios

Jesús se hizó sacrificio, su partida significa un éxodo, un final de victoria que se vió en su vida, venciendo la muerte para dejarnos al E.S, y la herencia de la tierra prometida: el reino celestial. En el NT hay varios ecos del éxodo que podemos descubrir.

Ecos en el desierto

Jesús representa perfectamente al pueblo de Israel. Como el pueblo estuvo en el desierto cuarenta años, Jesús estuvo allí cuarenta días (Mt. 4). El pueblo, a pesar de tener todo lo necesario, pecó. Jesús, en cambio, venció las tentaciones de Satanás en ayunas.

Jesús también hizo milagros para proveer pan y pescado para las personas (Mt. 14) de manera similar a la que el Señor en el Antiguo Testamento dio pan y codornices (Éx. 16).

Ecos en la última cena

A veces olvidamos que la última cena fue la pascua, la fiesta judía que celebraba el éxodo. En esa cena, Jesús y sus discípulos practicaron un rito antiguo, pero Jesús le dio un significado nuevo. Él alza el pan y lo parte: “Tomen, coman; esto es Mi cuerpo” (Mt. 26:26). Bendice la copa y dice: “Beban todos de ella; porque esto es Mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados” (Mt. 26:27-28).

El eco de la protección de la sangre del cordero en el éxodo resuena de manera climática, de “una vez para siempre”, en la sangre derramada del Cordero de Dios (Jn. 1:29), nuestro sacrificio pascual (1 Co. 5:7).

El éxodo en la vida cristiana

Por qué es importante el éxodo para los cristianos?

“Todo esto indica que el éxodo de Jesús no se trata solo de su muerte, sino que se trata de su gloria, autoridad, revelación, vida, muerte, resurrección y ascensión. Jesús no solo se va. Él empieza un éxodo: un escape esperado por mucho tiempo de la tierra de esclavitud a un mundo nuevo que fluye con leche y miel, en el cual los amos de esclavos se arrojan y se ahogan en el mar, pero la multitud de la fe, tanto judíos como gentiles, encuentran la libertad”.

¡Así es! Hay una libertad gloriosa para todos aquellos que ponemos nuestra fe en el Cordero de Dios. Roberts y Wilson mencionan que concebimos la vida cristiana de muchas formas, pero verla como un éxodo, es valioso:

“Éramos esclavos. Éramos esclavos al pecado, a la muerte, al miedo, a la carne y al diablo. Pero justo en el momento apropiado, Dios nos rescató. Él derrotó a nuestro enemigo y nos redimió con la sangre de su Hijo, nos llevó por las aguas del bautismo, nos unió a Él mismo, nos dio a su Espíritu para guiarnos y nos proveyó todo lo que necesitamos. Él hizo todo esto, no para que hiciéramos lo que quisiéramos, sino para que hiciéramos lo que Él quiere. Y Él nos está llevando hacia una nueva creación de resurrección y victoria.

De la misma forma que los israelitas fueron rescatados para servir a Dios (Éx. 10:26), nosotros somos rescatados para servirle (Ro. 6). Los israelitas necesitaban recordar el éxodo y todos también. Tener en mente nos ayuda a regocijarnos más en la Santa Cena, al escuchar la melodía, la armonía, y el ritmo de la música de la redención.

Si bien la vida cristiana debe ser cruzcéntrica, también podríamos añadir que debe ser moldeada por el éxodo. Te invito a pensar en estas verdades y empezar un recorrido nuevo a través de la Palabra de Dios, pero esta vez con los oídos más afinados para escuchar los ecos del éxodo.

Cuando estamos conectados al reino, y vivimos de acuerdo a esa relación, vamos a experimentar una libertad completa, guiados por la perfecta deidad de Jesús en el Espíritu.

Ecos en los últimos tiempos.


Cristo ha vencido y por eso abrirá en un futuro cercano el libro que desatará los siete sellos que darán inicio a la Revelación de Juan, conocida como apocalipsis. Este libro es sumamente profundo, con muchos misterios.

¿Como podemos descubrir las profundidades de Dios? Job el hombre que pensaba que conocía a Dios, en realidad lo conoció despues de las pruebas, y comenzó una adoración en la sabiduría del creador.

Descubrirás tú las profundidades de Dios? ¿Alcanzarás el límite de la perfección del Todopoderoso? Es más alta que los cielos; ¿qué harás? Es más profunda que el Seol; ¿cómo la conocerás? Job 11:7,8.

De oidos te habia conocido, Más ahora mis ojos te ven. Job 42.5, esa fue su declaración al llegar a una completa adoración, viendo con la visión espiritual el Poder y el carácter de Dios.

El Dios que describe en Apocalipsis es el Dios que describe en el Nuevo y el Antiguo Testamento. Él es el mismo “ayer, hoy y por siempre” lo que cambia es la humanidad y la relación que Dios tiene con ella. El lenguaje es diferente, la manera de comunicarse es diferente, la forma de explicarnos son diferentes, pero es el mismo.

Apocalipsis pinta un retrato de un “éxodo escatológico” de un nuevo Israel a la tierra prometida (la nueva Jerusalén). En este éxodo, Cristo saca su pueblo de Babilonia tal como Dios sacó que pueblo de Egipto. Estos son 9 ecos del éxodo en Apocalipsis.
Jesús se describe como un cordero que actúa como rescate (similar al cordero de la Pascua).
Jesús convierte su pueblo en un reino y sacerdotes que sirven a Dios (Apocalipsis 1.6, 5.10; compare con Éxodo 19.5-6).
Varias de las plagas en Apocalipsis dan eco a las diez plagas del éxodo.
En Apocalipsis 7 los santos son sellados para protegerlos de las plagas (especialmente en 7.3 y 9.4). Esto es similar a la protección que Dios dio a Israel durante la primera Pascua, cuando la última plaga afectó a los Egipcios pero no a los Israelitas que habían aplicado la sangre a sus puertas.
En Apocalipsis 10.1 las piernas del ángel se describen como pilares de fuego.
Los dos testigos de Apocalipsis 11 tienen el poder de convertir el agua en sangre y afectar a la tierra con todo tipo de plagas, tal como Dios hizo por medio de Moisés en Egipto (Apocalipsis 11.6). En Apocalipsis 11.8 Jerusalén es llamada Egipto.
Apocalipsis 15.2-4 se parece a Éxodo 15. En Éxodo 15 Israel cantó el cántico de Moisés al lado del mar después de la derrota del ejército de faraón. De la misma manera, en Apocalipsis 15.2-4 el pueblo de Dios “canta el cántico de Moisés” al lado de un mar. Además, en Éxodo 15.11 el pueblo canta las maravillas y proezas gloriosas de Dios y preguntan “¿Quién como tú?”, y en Apocalipsis 15.2-4 el pueblo canta las maravillas y proezas gloriosas de Dios y preguntan, “¿Quién no te temerá?”
Los fenómenos cósmicos en Apocalipsis 16.18 son reminescientes de los fenómenos cósmicos que acompañaban la aparición de Dios en el Monte Sinaí en Éxodo.
En Apocalipsis 18.4 una voz celestial llama, «¡Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados ni recibáis parte de sus plagas!»

La primera y más evidente conclusión es la relación entre los libros del Éxodo y de
Apocalipsis. Juan como buen conocedor de la palabra, conocía el libro del Éxodo, y de él tomó
parte de sus materiales para elaborar ecos que compusieron su obra apocalíptica. No sirve de base
el Éxodo, pero sí ayuda a explicar muchas de las imágenes que aparecen en el Apocalipsis.

Ecos en la adoración.

El libro de Apocalipsis tiene mucho para enseñarnos acerca de la adoración, de visiones de seres celestiales que rinden homenaje al Dios vivo, a la perseverancia fiel del pueblo de Dios en él sirviendo a pesar de la persecución. Esta lleno de esperanza y felicidad para los hijos de Dios.

El poder de seducción de la religión falsa

El telón de fondo de Apocalipsis es el conflicto entre la religión hecha por el hombre y el culto del verdadero Dios. Esto se puede ver en la oposición entre el culto imperial de Roma frente a la lealtad cristiana a Jesucristo. La falta de dar honor al emperador era un delito castigado. Sin embargo, participar en el culto era entregarse a la idolatría – “la bestia” para dar lealtad a “el dragón” y esto es cierto no sólo en la antigua Roma, pero siempre que el poder humano demande la lealtad máxima. La adoración que el Señor demanda implica aceptar la devoción y la lealtad exclusiva al rechazar todas las opciones.

El llamado a adorar al Dios verdadero

El primer ángel en Apocalipsis llama a las personas de todo el mundo para temer a Dios, darle gloria, y adorarle. Los que responden a este llamado divino se convierten en un reino de sacerdotes para servir a Dios. 1 Pedro 2 también pone de relieve el papel sacerdotal del pueblo de Cristo, que ofrecen “sacrificios espirituales” a Dios por medio de Jesucristo y que públicamente cantan las alabanzas de Dios. Más allá de este llamado al sacerdocio, el culto cristiano – siendo diferente a la adoración de la bestia – implica confiar en las promesas de Dios demostrado en la obediencia y la perseverancia de la vida diaria.

Adoración en el Reino Celestial

Las visiones de culto celestial registradas en Apocalipsis animan a los cristianos en la tierra a permanecer fieles a Jesús, a la espera de servir a Dios en la nueva Jerusalén. Los seres celestiales se caen delante de Dios y de Cristo en homenaje, mientras verbalmente atribuyen ciertos rasgos y hechos poderosos a ellos.

Podemos observar que en ciertas ocasiones el autor comienza un nuevo relato con una visión del cielo, normalmente llamando nuestra atención con algún detalle del tabernáculo. En cada uno de esos capítulos terminan con un acto de adoración a Dios.

En una visión amplia del libro del Apocalipsis, creo que al final el tema principal es la adoración. La verdadera adoración frente a la falsa adoración. La adoración de Cristo frente a la adoración de nosotros mismos. Hay un montón de imágenes y mucha poesía. Muchos han tratado de descifrar las profecías con el fin de entender los acontecimientos del tiempo del fin. Aunque eso es intrigante y desafiante, sería una lástima perderse el mensaje más grande de este libro: Jesús es nuestro Creador, nuestro Redentor, y el único digno de nuestra adoración. El estudio de las profecías y los eventos del tiempo del fin no significan nada si nuestra atención se desvía del verdadero mensaje del libro –la revelación de Jesucristo.

Leí recientemente un artículo que señalaba que el libro de Apocalipsis es la revelación de Jesucristo –no las revelaciones de Jesús. Es una diferencia enorme en la comprensión del propósito de este libro. “Las revelaciones de Jesús” (plural) sugiere que el libro está lleno de cosas que necesitamos saber –información importante, hechos, o “verdades”. “La revelación de Jesús”, indica claramente que el propósito de los escritos apocalípticos es revelar plenamente al Único que necesitamos conocer: la persona / Dios / Salvador que es Jesús.

El cómo podemos comprender las referencias a la adoración en el Apocalipsis tiene que ver con la claridad con la que vemos a Jesús, su persona, su deidad como cordero en el léon de la tribu de Judá.

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