La semana 70 de Daniel

Hace unos 2600 años el Profeta Daniel escribió acerca una profecia de una visión mientras estaba orando, de las 70 semanas, el período de 490 años.

La profecía procede a dividir los 490 años en tres unidades más pequeñas: una de 49 años, una de 434 años, y una de siete años. La última “semana” de siete años, se subdivide por la mitad. El versículo 25 dice: “¡Ahora escucha y entiende! Pasarán siete conjuntos de siete más sesenta y dos conjuntos de siete desde el momento en que se dé la orden de reconstruir Jerusalén hasta que venga un gobernante, el Ungido”. Siete “sietes” es 49 años, sesenta y dos “sietes” son otros 434 años: 49 años + 434 años = 483 años.

La última semana de las 70 semanas

De los 70 “sietes”, 69 ya se han cumplido en la historia. Esto deja todavía un “siete” por cumplirse. La mayoría creemos que ahora estamos viviendo en una enorme brecha entre la semana 69 y la semana 70. El último “siete” de Daniel es lo que generalmente llamamos el período de la tribulación.

La semana final, la semana setenta, un período de siete años, se proyecta hacia el futuro y no sigue cronológicamente a las otras sesenta y nueve. El intervalo entre la semana sesenta y nueve y la setenta es la época de la gracia, desconocida para los profetas. Así que la semana setenta es escatológica el período de tiempo final de esta profecía y aún no se ha cumplido.

Daniel 9: 25,26

Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones.

 Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador. 

El “príncipe” aquí mencionado es romano; es el “cuerno pequeño” de Daniel 7; y es la bestia de Apocalipsis 13. Después de que la iglesia sea removida de la tierra, él hará un pacto con Israel.

La profecía de Daniel revela algunas de las acciones del anticristo, “el príncipe que ha de venir”. “El gobernante firmará un tratado con el pueblo por un período de un conjunto de siete “.Israel lo aceptará como su Mesías, pero en la mitad de esta semana de años, él romperá su pacto colocando una imagen en el templo (Apocalipsis 13). Ésta será la llamada “abominación desoladora”, o el horrible sacrilegio, lo que Israel pensó que iba a ser un milenio se convertirá en el último tiempo. Después de que el anticristo rompe el pacto con Israel, empezará un tiempo de “gran tribulación”.

Mateo 24: 14,15

Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel. Entonces los que esten en Judea huyan a los montes.

 

¿Que es la abominación desoladora?

En el 167 a.C. un gobernador griego llamado Antíoco Epífanes erigió un altar a Júpiter sobre el altar de los holocaustos en el templo judío en Jerusalén. También sacrificó un cerdo sobre el altar en el Templo en Jerusalén. Este evento es conocido como “la abominación desoladora”.

En Mateo 24:15, Jesús estaba hablando unos 200 años después de que la abominación desoladora antes descrita, ya había ocurrido. Así que, Jesús debe haber estado profetizando que, en algún tiempo futuro, otra abominación desoladora ocurriría en un templo judío en Jerusalén. La mayoría de los intérpretes de la profecía bíblica, creen que Jesús estaba refiriéndose al anticristo, quien hará algo muy similar a lo que hizo Antíoco Epífanes. Esto es confirmado por el hecho de que algo de lo que Daniel profetizó en Daniel 9:27 no ocurrió en el 167 a.C. con Antíoco Epífanes. Antíoco no confirmó un pacto con Israel por siete años. Es el anticristo quien, al final de los tiempos, establecerá un pacto con Israel por siete años y entonces lo romperá al hacer algo similar a la abominación desoladora en el templo judío en Jerusalén.

Apocalipsis 13: 6,7 Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo.

Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación.

Cualquiera que sea la futura abominación desoladora, no dejará duda en la mente de nadie, de que quien la lleve a cabo es la persona conocida como el anticristo. Apocalipsis 13:14 lo describe haciendo alguna clase de imagen que todos son forzados a adorar. Convertir el templo del Dios viviente en un lugar de adoración para el anticristo, es verdaderamente una “abominación”. Aquellos que vivan y permanezcan durante la tribulación deberán tener cuidado y reconocer que este evento es el principio de 3 ½ años del peor período de tribulación, y de que el regreso del Señor Jesucristo es inminente. Lucas 21:26 “Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.

Es discutible si incluso sabremos cuando esta firma de este tratado de paz con los judios realmente sucederá. Pero es en este momento que la obra profética de Dios de los últimos tiempos estará más visible o intenso para los judíos, la iglesia, y para todo el mundo.

Los dolores de parto, que son, guerras, terremotos, hambrunas y plagas, va creciendo en intensidad. El mundo va a estar desesperado por un líder fuerte, deseando paz. Las Naciones formaran alianzas nuevas. Los judíos resumirán los sacrificios en su templo en Jerusalén. Los incrédulos serán cada vez más malos. Los judíos y los cristianos van a ser cada vez más perseguidos.

A %d blogueros les gusta esto: