La piedra angular.

Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras:
    La piedra que desecharon los edificadores,
    Ha venido a ser cabeza del ángulo.
    El Señor ha hecho esto,
    Y es cosa maravillosa a nuestros ojos? Mateo 21.42

Al citar la profecía de la piedra rechazada, Cristo se refirió a un acontecimiento que sucedió según la historia de Israel. El incidente estaba relacionado con la edificación del primer templo.

Cuando se levantó el templo de Salomón, las inmensas piedras usadas para los muros y el fundamento habían sido preparadas por completo en la cantera. De allí se las traía al lugar de edificación, y no había necesidad de usar herramientas con ellas; lo único que tenían que hacer los obreros era colocarlas en su lugar.  Se había traído una piedra de un tamaño poco común y de una forma peculiar para ser usada en el fundamento; pero los obreros no podían encontrar lugar para ella, y no querían aceptarla. Era una molestia para ellos mientras quedaba abandonada en el camino. Por mucho tiempo, fue rechazada. Pero cuando los edificadores llegaron al fundamento de la esquina, buscaron mucho tiempo una piedra de buen tamaño y fortaleza, y de la forma apropiada para ocupar ese lugar y soportar el gran peso que había de descansar sobre ella.

Si hubiesen escogido erróneamente la piedra de este lugar, hubiera estado en peligro todo el edificio.  Debían encontrar una piedra capaz de resistir la influencia del sol, de las heladas y la tempestad. Se habían escogido diversas piedras en diferentes oportunidades, pero habían quedado desmenuzadas bajo la presión del inmenso peso. Otras no soportaron los cambios climáticos.

Pero al fin la atención de los edificadores se dirigió a la piedra por tanto tiempo rechazada. Había quedado expuesta al aire, sol y a la tormenta, sin dañarse. Los edificadores la examinaron. Si podía soportar la prueba de una gran presión, la aceptarían como piedra de esquina. Se hizo la prueba. La piedra fue aceptada, se la llevó a la posición asignada y se encontró que ocupaba exactamente el lugar. En visión profética, se le mostró a Isaías que esta piedra era un símbolo de Cristo. El dice:

‘A Jehová de los ejércitos, a él santificad: sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo. Entonces él será por santuario; mas a las dos casas de Israel por piedra para tropezar, y por tropezadero para caer, y por lazo y por red al morador de Jerusalem. Y muchos tropezarán entre ellos, y caerán, y serán quebrantados: enredaránse, y serán presos.’ Isaías 8:13-15

El Mensaje de Isaías.

El fondo del capítulo ocho de Isaías es la invasión asiria. Es un cuadro político de encanto y de pánico durante el exilio.

La nación estaba tan baja espiritualmente bajo el reinado de Acaz que cuando el profeta hizo un llamado para confíen en el SEÑOR, los políticos y el pueblo lo acusaron de “conspiración.” El rey acuso al profeta de ser un problema porque él no se dirigió por las encuestas y los programas políticos. Acaz decidió seguir las encuestas y la opinión popular en vez de seguir la palabra de Dios. Los políticos acusaron a Isaías de derechista y de “conspiración” porque él se oponía a hacer compromiso con las naciones paganas. El desafío fue temer al Señor, Pongan su confianza en él. Si ustedes van a aliarse, que sea con él. No ponga su fe en el rey de Asiria; ponga su fe en el SEÑOR su Dios. La llamada del aviso era: “ustedes deben temer a Yahweh”, pero en ese tiempo rechazaron el mensaje, no temieron.

¿Quién es la roca de salvación o la piedra de tropiezo?

Otra vez Isaías habla sobre la profecía, la piedra angular, El que había de venir.

Por tanto, así dice el Señor DIOS: He aquí, pongo por fundamento en Sion una piedra, una piedra probada, angular, preciosa, fundamental, bien colocada. El que crea en ella no será perturbado. Isaías 28.16

¿Cómo puede la principal piedra de ángulo convertirse en la piedra de tropiezo y la roca de la ofensa? Ellos, por su desobediencia, tropiezan en la palabra.

La profecía original de Isaías sirve para mostrarnos que el
propósito verdadero de Dios al poner a Cristo en Sion no era para que los
hombres se tropezaran en Él, sino para que fuera un cimiento para
sus esperanzas. El propósito real de Dios era que Cristo fuera la
piedra angular para la confianza humana, Cristo se ha convertido en un santuario de refugio y en una piedra de dependencia, para sus seguidores y para los otros, dejados a su propia incredulidad, se ha convertido en una piedra de tropiezo y roca de caída.
Desde que se hizó hombre muchos empezaron a tropezar en Él. “¿No es éste el hijo del carpintero?”,
era la pregunta de quienes esperaban la pompa mundana y la
grandeza imperial. “Conocemos a su padre y a su madre y, ¿no están
todas sus hermanas con nosotros?”, era la objeción que susurraron sus propios paisanos. El más grande de todos los profetas no tenía
ningún honor en Su propia tierra. Nuestro Señor fue rechazado por
toda clase de hombres; aunque le miraban desde diferentes círculos,
todos lo hacían con la misma visión.
Los fariseos tropezaban en Él porque no era supersticioso ni
ostentoso; ciertamente no se lavaba las manos antes de comer, ni
tampoco oraba en las esquinas de las calles; entablaba relaciones con
los publicanos y pecadores; no ensanchaba sus filacterias; sanaba a
los enfermos en el día de reposo; no tenía ningún respeto por las
tradiciones, y por todo ello, todo fariseo ‘justo’ le aborrecía.

El saduceo, a pesar de que odiaba la superstición
farisaica, despreciaba igualmente a Cristo en gran medida. Sus
objeciones eran disparadas desde otro modo. Para él, Cristo era
demasiado supersticioso, pues el saduceo no creía ni en ángel ni en
espíritu ni en la resurrección de los muertos, creencias todas que el
profeta de Nazaret sostenía abiertamente. El escepticismo filosófico
detestaba a Jesús porque Su enseñanza contenía mucho del
elemento sobrenatural. A lo largo de toda Su vida, tanto en las cortes
superiores de Herodes o de Pilato, como entre los más bajos rangos
de la turba de Judea, Cristo fue despreciado y desechado entre los
hombres. Desde tiempos antiguos habían perseguido a todos los
profetas a quienes el Señor había enviado, y era poco sorprendente
que ahora asediaran al propio Señor. “Os tocamos flauta, y no
bailasteis; os endechamos, y no lamentasteis”: esto podían decir
todos los profetas de Dios, porque no aceptaron ninguno de sus avisos;
y cuando el Hijo mismo llegó, dijeron: “Este es el heredero; venid,
matémosle, para que la heredad sea nuestra”. Los judíos le
rechazaron a una voz, con excepción a un pequeño grupo.
Pero el judío no está solo en su ofensa dirigida a la cruz. Sabemos
que cuando el Evangelio fue llevado a los gentiles despues,
Cristo crucificado fue piedra de tropiezo para ellos. Los refinados
griegos, con sus diversos sistemas de filosofía, esperaban ver en el
Mesías un pensamiento profundo y un gusto clásico; pero cuando
oyeron predicar a Pablo sobre la resurrección de los muertos, no
vieron nada que halagara su filosofía y entonces se burlaron
abiertamente de esa predicación. A la vez que el judío recogía su
manto de flecos extendidos y llamaba a Cristo ‘piedra de tropiezo’, el
griego marchaba a su templo clásico o a su academia científica, y
daba voces diciendo: “¡Pura necedad, los hombres que así hablan
deben de estar locos!” En todo tiempo, incluso hasta en nuestra
época, siempre que Cristo es predicado, el corazón humano ha sido
provocado de inmediato a la ira contra Él; el embajador de Dios ha
encontrado hombres que no desean recibir la paz por él proclamada; el
amado Hijo de Dios, que no vino sino con palabras de misericordia y
ternura, ha sido aborrecido y rechazado por los propios hombres a
quienes ha venido a bendecir. “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron”.

Hechos 4:11-12 dice “ Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.
Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”

Resumiendo esta explicación la piedra fue rechazada primero por su pueblo — la casa de Israel y la casa de Judá — en su primera venida a esta tierra. Y la sentencia por ese terrible acto recayó de manera especial sobre los líderes religiosos -Mateo 21:43–45, pues fueron ellos quienes incitaron al resto del pueblo a rechazarla. Juan 7:32, 43–53.

Pero hoy en día la piedra fundamento del ángulo sigue siendo rechazada por su pueblo, tanto en la casa católica como también en algunos cristianos evangélicos .


Cómo la piedra es rechazada por la iglesia católica

La iglesia católica tiene otra piedra fundamento de su iglesia: al apóstol Pedro. Los líderes religiosos católicos sostienen que Pedro es la roca sobre la cual es edificada su iglesia, tomando los versículos:

“Mas yo también te digo que tú eres Pedro; y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.” (Mateo 16:18)

Al enseñar solo esta partecita sin un estudio de la Palabra, rechazan la piedra fundamento de la iglesia cristiana: Cristo.

Pedro no podía ser la piedra sobre la cual es edificada la iglesia, porque el único que prevaleció contra el Hades fue Jesús. Así como en la parábola de la piedra rechazada, la piedra fundamento de la iglesia debía soportar todas las pruebas para ocupar su lugar en el ángulo

Bíblicamente, “Hades” es sinónimo de Seol, Infierno y Sepulcro (se puede ver las diferentes traducciones de Salmos 16:10 y Hechos 2:27 por ejemplo, aun en las Biblias católicas para comprobar eso). No se refiere a un lugar de tormentos eternos.

El único que venció toda prueba y prevaleció contra el Hades es Cristo.

“No temas. Yo soy el primero y el último, el que vive. Estuve muerto, y he aquí vivo por los siglos de los siglos. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.” Apocalipsis 1:18

Y el apóstol Pablo lo confirma:

“Porque David dice de él… que no dejarás mi alma en el infierno, ni darás a tu Santo que vea corrupción. Varones hermanos, se os puede libremente decir que el patriarca David, que murió, y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Empero siendo profeta, y sabiendo que con juramento le había Dios jurado que del fruto de su lomo, cuanto a la carne, levantaría al Cristo que se sentaría sobre su trono. Viendo antes, habló de la resurrección de Cristoque su alma no fue dejada en el infierno, ni su carne vio corrupción.” Hechos 2:25, 27, 29–31

Cristo es el que murió y resucitó — el que prevaleció contra el Hades; la piedra rechazada que soportó toda prueba:

“En el mundo tendréis aflicción: Mas confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33)

“Y hallado en la condición como hombre, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” Filipenses 2:8

Un versículo de confusión también es: Y a ti te daré las llaves de la iglesiaMateo 16:19, le dijo Jesús a Pedro porque las puertas de la iglesia estaban cerradas hasta ese momento. Jesús no le dio unas llaves materiales a Pedro porque la iglesia no es un edificio material, la iglesia es un edificio espiritual.Las llaves con la cual se podrían abrir las llaves de la iglesia hacen referencia a la palabra de Dios. El día de Pentecostés, cuando los apóstoles fueron llenos del Espíritu Santo, el apóstol Pedro predicó por primera vez y acusó a los presentes de haberle dado muerte al hijo unigénito de Dios, unigénito hasta ese momento.Ellos creyeron y asustados preguntaron “¿Qué haremos?” Es decir, ¿Qué haremos para ser perdonados de esta maldad tan grande? La respuesta de Pedro fue sencilla:
Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2:38).
Al expresar esa verdad, el apóstol Pedro hizo uso de las llaves que Jesús le dio para que se abrieran las puertas del reino de Dios.

Cristo vino a esta tierra como hombre, revistiendo su divinidad de humanidad, para ponerse en la condición de siervo bajo la ley (pues como Dios estaba sobre la ley), y obedecerla a la perfección. Además es el único que fue engendrado sin mancha de pecado (Lucas 1:35), y que durante toda su vida en esta tierra permaneció sin pecado. El mismo apóstol Pedro lo dice:

“El cual no hizo pecado; ni fue hallado engaño en su boca.” 1 Pedro 2:22

Y es el mismo apóstol Pedro quien confirma que la roca sobre la cual se edifica la iglesia es Cristo, y no hay otro:

Acercándoos a él, la Piedra Viva — que fue ciertamente rechazada por los hombres, pero delante de Dios es elegida y preciosa — , también vosotros sed edificados como piedras vivas en casa espiritual para ser un sacerdocio santo, a fin de ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por medio de Jesucristo. Una vez más cita este verso: He aquí, pongo en Sion la Piedra del ángulo, escogida y preciosa. Y el que cree en él jamás será avergonzado.” 1 Pedro 2:4–6

Para todo el que cree, desde el primero hasta el último redimido que pise esta tierra, la piedra del ángulo será Cristo.

“Porque en el nombre del Señor proclamaré. ¡Engrandeced a nuestro Dios! El es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud. El es un Dios fiel, en quien no hay iniquidad; es justo y recto.” Deuteronomio 32:3–4

Pedro fue falible.

En el Primer Concilio Cristiano que relata en Hechos 15:1–35, fue Santiago Jacobo, y no Pedro, el líder escogido para anunciar la decisión del concilio. Y también se debe recordar el hecho de que Pablo reprimió a Pedro en público, por su manera farisaica de actuar. Gálatas 2:11–16:

“Mas cuando vi que no andaban derechamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo Judío, vives como los Gentiles y no como Judío, ¿por qué constriñes a los Gentiles a judaizar?” _Gálatas 2:14

Pedro se arrepintió de su manera de actuar, pues él comprendía que no era infalible, ni intocable, de la manera en que varios supuestos sucesores de Pedro se han declarado.

“Así que, si Dios les dio el mismo don también como a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?”Hechos 11:17

Los que son llamados sucesores de Pedro aprecían que los reyes y príncipes del mundo se arrodillen a sus pies, mientras Pedro mismo insistió en que sólo era un hombre falible, con errores.

“Y como Pedro entró, salió Cornelio a recibirle; y derribándose a sus pies, adoró. Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate; yo mismo también soy hombre.” Hechos 10:25–26

La iglesia católica enseña la infabilidad papal basándonse en Juan 14:16–17, 26, donde Cristo promete mandar a otro Consolador — al Espíritu Santo — para enseñarnos “todas las cosas” en cuanto a la Palabra de Dios. Mientras que los cristianos aprendemos de este pasaje la necesidad del Espíritu Santo para poder interpretar las Sagradas Escrituras, la iglesia católica enseña que este don ha sido dado únicamente al papa — la cabeza de la iglesia católica.

Los papistas aseveran que si, de verdad el Espíritu Santo fuera concedido a toda persona para que interprete las Escrituras, entonces cómo es posible que haya tantas distintas denominaciones e interpretaciones protestantes?

La respuesta es simple: los hombres somos imperfectos y sujetos a cometer errores. Es por eso que ningún hombre pecaminoso puede ser la cabeza de la iglesia.

La segunda manera en la que Cristo es rechazado dentro del catolicismo tiene que ver con la adoración a la virgen María. No es ningún secreto que esta deificación a la “Reina del Cielo” (Jeremías 4:27; 44:17–25) no es más que el resultado de la incorporación del paganismo dentro del cristianismo en el nacimiento de la iglesia católica.

Sin embargo, la deidad y humanidad del Hijo de Dios fue creada por el Espíritu Santo, no por María. Eso no significa que saquemos el mérito a Maria en ser una mujer excepcional elegida como madre terrenal de Jesús, pero también necesitaba de un Salvador, ella lo confirmó, Lucas 1:46, 47 dice: María dijo: Engrandece mi alma al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador”.

El único ser humano que no cometió pecado fue Cristo; esto lo dijo el primer papa según los católicos en 1 Pedro 2:22. Y si el “papa es infalible”, entonces los “sucesores” de Pedro no deberían contradecir a su Kepha fundamental.

Además de esto, la iglesia sostiene que la virgen María es “intercesora” de los pecadores, pues enseñan que ella es la “madre” de los católicos. Pero no solo ella es intercesora, también los santos católicos tienen poder para “interceder” a favor de su iglesia. Es por eso que hay feligreses que le rinden culto hasta al difunto Juan Pablo II,  quien tiene incluso su propio santuario en Washington D.C.

Al hacer esto se rechaza al único intercesor y mediador del hombre:

“Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.” (1 Timoteo 2:5)

Y cuya sangre es la única que tiene poder para el perdón de nuestros pecados:

“En él tenemos redención por medio de su sangre, el perdón de nuestras transgresiones, según las riquezas de su gracia.” Efesios 1:7

Fuera de Cristo no hay otros mediadores, no hay otra cabeza de la iglesia, no hay otro modelo, no hay otro fundamento, no hay otra esperanza…

“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” (Hechos 4:12)

Lamentablemente, al hablar de estos temas, es muy posible de ser definidos como herejes motivados por el “odio hacia la iglesia católica”. pero es todo lo contrario, el amor no implica que uno deba guardar silencio ante el error o ante el pecado. Si uno de verdad ama, entonces debe hacer todo lo posible por hablar la Verdad, no mi verdad, ni la verdad de cualquier otra persona, sino la VERDAD que está escrito. La Palabra del Señor.

“Y si al justo amonestares para que el justo no peque, y no pecare, de cierto vivirá, porque fue amonestado; y tú habrás librado tu alma.” (Ezequiel 3:21)

“Y si tú amonestares al iumpío, y él no se convirtiere de su impiedad, y de su mal camino, él morirá por su maldad, y tú habrás librado tu alma.” (Ezequiel 3:19)

No es una guerra de opiniones, Es conocer los hechos constatables por la Biblia y por la historia, que cualquier persona razonable puede investigar por su propia cuenta.

El tema es realmente inmenso y hay mucho más que se puede decir sobre cómo la piedra es rechazada en el catolicismo, pero también hay que hablar del protestantismo…


Cómo la piedra es rechazada por algunos cristianos protestantes

“Y el que cayere sobre esta piedra, será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará.” Mateo 21:44

Nuestro Redentor señaló que únicamente hay dos grupos: los que caen sobre la Roca para ser quebrantados, y sobre quienes la roca cae para ser desmenuzados.

Caer sobre la roca implica un acto de sumisión a Cristo, mientras que ser quebrantado implica abandonar nuestra justicia propia. Por lo tanto, sobre quienes cae la roca, son aquellos que buscan la salvación por sus propios méritos y obras, por eso son despedazados con sus creencias.

Son los cristianos que no aceptan una total justificación por la cruz, sino también creen que por sus buenas obras o cumpliendo los mandamientos van a mantener su salvación. Parece una fotocopia de la doctrina del camino a Roma, justificados por las obras. Pero no quieren comprender lo que dijo Santiago en el verso 2.10: Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos. Si dependes de tu obediencia a todos los mandamientos para ir al cielo, lamento decirte que tu destino es el abismo.

Tanto la parábola de los dos hijos, como la parábola del fariseo y el publicano nos enseñan que las personas que se creen justas son abominables a Dios. Dios solo puede justificar al que se considera pecador, a aquel que reconoce su verdadera condición.

“Dios, sé propicio a mí, que soy pecador.” Lucas 18:13

“Sé propicio a mí que soy pecador”, era la súplica desesperada del publicano. No, como la del fariseo altivo que piensa: “sé propicio a mí que soy lo máximo.”

La amonestación del Testigo Fiel, nos pone en nuestro lugar.

“Ya que tú dices: ‘Soy rico; me he enriquecido y no tengo ninguna necesidad’, y no sabes que tú eres desgraciado, miserable, pobre, ciego y desnudo.” (Apocalipsis 3:17)

La justificación por la fe implica que el hombre debe reconocerse totalmente incapaz de llegar a ser aceptable en sí mismo y por sí mismo, y por lo tanto necesita de un Sustituto que sí sea completamente perfecto y aceptable en sí mismo. Rechazar la amonestación del Testigo Fiel es rechazar a Cristo — el Sustituto y Garante — y en otras palabras, es rechazar a la piedra del ángulo.

“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino juntamente ciudadanos con los santos, y domésticos de Dios; Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo.” Efesios 2:19–20

Los que caen sobre la roca para ser quebrantados, son las rocas traídas de la cantera para formar parte de este templo espiritual cuya roca fundamental es Cristo. La cantera simboliza al mundo. El hecho de que las piedras son sacadas de la cantera, así como el pueblo de Israel fue sacado de la esclavitud de Egipto para andar por el desierto en el camino a la tierra prometida, implica que los verdaderos creyentes deben abandonar su amor por el mundo. No es el mundo, con sus ceremonias y costumbres lo que saca piedras vivas de la cantera, sino el trabajo del Picapedrero Celestial que pule la piedra a través de las pruebas diarias de la vida, siempre y cuando la piedra acepte este trabajo y sea dependiente de El.

El apóstol Pablo nos exhorta a edificar sobre la piedra — Cristo — , y la única forma en que edificamos sobre Cristo es siguiendo su ejemplo.

“Porque el que me envió, conmigo está. El Padre no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada a él.” Juan 8:29

Lo que le agrada a Dios es la obediencia a sus mandamientos. Cristo vivió una vida de obediencia perfecta y perpetua a la ley, para que podamos ser justificados y aceptables en Cristo, y no en nosotros mismos.

“Siendo justificados gratuitamente por su gracia por la redención que es en Cristo Jesús. Así que, concluímos ser el hombre justificado por la fe sin las obras de la ley.” (Romanos 3:24, 28)

Pero si queremos ser edificados sobre Cristo debemos seguir su ejemplo de obediencia a los mandamientos. Sin embargo esta obediencia no entra por ningún lado y por ningún motivo dentro de la justificación. No obedecemos para ser salvos, sino como resultado de nuestra fe.

Nuestra obediencia entra en el campo de la santificación, no de la justificación. Se trata de una obra diaria y que dura toda la vida. El que ya se cree salvo y/o perfecto ya rechazó a la piedra fundamental.

“No quiero decir que ya lo haya alcanzado, ni que haya llegado a la perfección; sino que prosigo a ver si alcanzo aquello para lo cual también fui alcanzado por Cristo Jesús.” Filipenses 3:12

Debemos proseguir en la obediencia, y dejar que la obra de Cristo se siga perfeccionando en nosotros.

No se trata de pertenecer a un grupo, una denominación, se trata de conocer la verdad, amar la verdad y edificar sobre la verdad, la piedra angular.

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