La manifestación de los hijos de Dios.

 

En Romanos 8 podemos comprender lo antiguo frente a lo nuevo. La esclavitud ante la libertad. Todo es nuevo en este capítulo, vemos la nueva ley, la nueva lucha, el nuevo hombre, la nueva creación y el cuerpo nuevo; también el nuevo propósito de Dios y la nueva seguridad de los hijos de Dios. 

No sólo los cuerpos serán redimidos, sino que todo este universo físico, esta tierra en la que habitamos también será redimida. Ese es el propósito de Dios, y Él lo llevará a cabo. En realidad va haber un cambio  esta tierra vieja, recibiremos un nuevo modelo de tierra, por decir así; donde no habrá más pecado, ni maldición por causa del pecado, y éste no volverá sobre ella. Vamos a vivir una maravillosa experiencia.

En la profundidad de la  obra de redención de Cristo se extiende mas que solo la humanidad.

A Dios le agradó reconciliase con todas las cosas, tanto lo que esta en la tierra como lo que esta en el cielo.


Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia y por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud,y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. Colosenses 1: 16,20 

Este pasaje expresa muy bién el alcance de la redención de Cristo: y él gobierna a su iglesia y le da vida. Él es la cabeza y la iglesia es su cuerpo. Jesús es el principio de todas las cosas, por eso fue el primero en resucitar, para ocupar el primer lugar en todo. Y en él se encuentra todo el poder divino. Por medio de Cristo, Dios hizo que todo el universo volviera a estar en paz con él, y lo hizo por medio de la muerte de Su hijo Jesús en la cruz.

El poder de la resurrección de Jesús no es solo sufieciente para volvernos a hacer, sino también para rehacer cada centímetro del universo: las montañas, los ríos,  las plantas, las galaxias. La obra redentora de Cristo se extiende  hasta los lugares más lejanos del universo.

 

Toda la creación espera con ansiedad.

Se puede sentir el  desasiego de la creación? escuchas los quejidos del viento? Se siente la soledad del bosque y la agitación del océano? se escucha anhelo en los quejidos de las ballenas? muchas veces se ve sangre y doloren  los ojos de los animales salvajes? A pesar de los vestigios de  belleza y gozo de la naturaleza, algo en esta tierra esta muy mal. Pero hay esperanza, una primavera visible despues de un duro invierno.

Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. 22Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos. Romanos 8: 19,25

La redención de nuestro cuerpo se refiere a la resurreción de los muertos. Pablo dice que no solo nosotros, sino toda la creación espera la liberación de toda la tierra que vendrá con nuestra resurreción corporal. Los hijos de Dios (aquellos que tienen dentro de sí el espiritu) estan unidos con el resto de la creación que intituivamente trata de alcanzar a Dios para tener liberación. Sabemos cual fue el propósito para nosotros y para la tierra, por tenemos el mismo anhelo, gemimos por lo que gime la creación: la redención.

Dios sometió a toda la creación a fustración poniendo la maldición no solo en la humanidad, sino también en la tierra ( Génesis 3.17) Porqué? porque los seres humanos y la tierra estan unidos inseparablemente, y como caímos juntos, nos levantaremos juntos.

Según va la humanidad, va también la creación.

La época en que vivimos, la cual se extiende desde la caída del hombre en el pecado hasta la segunda venida de Cristo, es una época en la que la creación, incluyendo nuestros cuerpos, ha sido sujetada a “vanidad” y a “esclavitud de corrupción.”

Versículo 20: “La creación fue sujetada a vanidad” versículo 21: “La creación será libertada de la esclavitud de corrupción“ la razón por la que conocemos que esto incluye a nuestros cuerpos, viene dada en el versículo 23: no solo la amplía creación sino nosotros mismos gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción la redención de nuestros cuerpos“ nuestros cuerpos son parte de la creación y participan en toda la vanidad y la corrupción a la que fue sujetada la creación.

¿Quién es en este versículo 20 el que sujeto la creación a vanidad y esclavitud de corrupción? Es Dios. Los otros únicos posibles a considerar serian Satanás y el hombre mismo. Tal vez Pablo quiso decir que fue Satanás al traer al hombre dentro del pecado, o el hombre al escoger desobedecer a Dios- quizás se refiera a uno de ellos como al que sujeto la creación a vanidad. Pero no puede significar ni Satanás ni el hombre por las palabras “en esperanza” al final del versículo 20. Esta pequeña frase sujetada “en esperanza”, da el motivo o propósito del que sujetó la creación a vanidad. Pero no fue la intención del hombre ni la de Satanás el traer la corrupción sobre el mundo para que la esperanza en la redención pudiera ser despertada en los corazones de los hombres y que algún día la “libertad de la gloría de los hijos de Dios” pudiera brillar más. Solamente una persona pudiera sujetar la creación o vanidad con ese motivo o propósito, el justo creador.

Por lo tanto, este mundo permanece bajo la sentencia judicial de Dios sobre una humanidad rebelde y pecaminosa- una sentencia de vanidad y corrupción universal. Y ninguno está incluido ni siguiera los hijos de Dios.

Probablemente la vanidad y corrupción de la que Pablo habla se refiere a ambas ruina espiritual y ruina física. Por un lado, el hombre en su estado perdido, esta esclavizado a su imperfecta percepción. Por otro lado, hay diluvios, hambrunas, volcanes, terremotos, maremotos, plagas, mordeduras de serpientes, accidentes automovilísticos, caídas de aviones, asma, alergias, el catarro común y el cáncer; todo desgarrando y causando estragos en el cuerpo humano con dolor, llevando a los hombres- todos los hombres- al polvo.

Mientras estamos en el cuerpo somos esclavos de la corrupción. Pablo dijo esto mismo en otro lugar en 2 Corintios 4:16 dijo, “No desmayamos, aunque este nuestro hombre exterior (cuerpo) se va desgastando (siendo corrompido) no obstante nuestro hombre interior se renueva día a día.” Porque toda la creación ha sido sujetada a vanidad y esclavizada a corrupción mientras dure esta época. 

Hay una época venidera cuando todos los hijos de Dios que han resistido hasta el “final” en la fe, serán librados de toda vanidad y corrupción, espiritual y físicamente.

Según el versículo 21, la esperanza en la cual Dios sujeto la creación fue que algún día “la creación misma sería liberada de su esclavitud de corrupción a la libertad de la gloría de los hijos de Dios”. Y el verso. 23 dice que: “nosotros mismos gemimos dentro de nosotros mismos esperando ansiosamente nuestra adopción como hijos; la redención de nuestros cuerpos”. Esto no ha ocurrido todavía. Esperamos. Pero ocurrirá “nuestra ciudadanía esta en el cielo del cual esperamos un salvador, el Señor, Jesucristo, quien transformara el cuerpo de la humillación nuestra para que sea semejante al cuerpo de la gloría suya” (Filipenses 3:20-21). “En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la última trompeta, porque se tocara la trompeta y los muertos serán levantados incorruptibles y seremos transformados” (1 Corintios 15:52). “El enjugara toda lágrima de nuestros ojos y ya no abr más muertes, ni abr más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Apocalipsis 21:4).

Jesucristo vino y murió para adquirir nuestra redención, para demostrar ambos caracteres de esa redención, espiritual y física, y para un anticipo de ello.

Él adquirió nuestra redención, demostró su carácter y nos dio un anticipo de ello; esta es una verdad malamente distorsionada por muchos curanderos de nuestros días.

El profeta Isaías anticipó el trabajo de Cristo así en 52:5-6, (un texto que Pedro aplicó a los cristianos en 1 Pedro 2:24):

Más él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados. Por darnos la paz, cayó sobre él el castigo, y por sus llagas fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; más Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

La bendición del perdón y la bendición del saneamiento físico fueron compradas por Cristo cuando murió por nosotros en la cruz. Y todo aquel que le da su vida a él tendrá ambos de estos beneficios ¿Pero cuándo? Esa de la pregunta de hoy ¿Cuándo seremos sanados? ¿Cuándo nuestros cuerpos no serán más esclavos de corrupción?

El ministerio de Jesús fue un ministerio de sanidad y de perdón. Él dijo a los discípulos de Juan el Bautista. “vayan y díganle a Juan lo que ven y oyen: los ciegos reciben su vista, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres les es anunciado el evangelio. Y aquel que no se ofende de mí es bendecido” (Mateo 11:4-6). ¿Ofensa? ¿Por qué se ofendería alguien del que resucita a los muertos y trae el Reino desde hace mucho tiempo esperado? Fácil- solo resucito unas tres personas. Dejo a cientos en las tumbas, todos a su alrededor. ¿Por qué? ¿Por qué, no suficientes familiares tenían fe?  Cuando Jesús resucitó al hijo de la viuda, en Lucas 7:13-14, ella no lo conocía a él de ninguna parte. No fue por su fe todo lo que dice es “Tuvo compasión de ella” ¿Entonces qué? ¿No tuvo Él compasión de todos los otros sepultados en Israel?

La respuesta a ¿Por qué Jesús no resucitó a todos los muertos? Es que contrariamente a las expectaciones judías, la primera llegada del Mesías “no” era la consumación y completa redención de esta época perdida. La primera venida era más bien para adquirir esa consumación, ilustrar su carácter y traer un anticipo de ello a su pueblo. Por tanto, Cristo resucito algunos de los muertos para demostrar que él tenía ese poder y que un día vendría de nuevo y lo ejercería para todo su pueblo, los que creen en Jesús. Y sano a los enfermos para mostrar que su Reino final sería así. No habrá más llanto ni dolor nunca más.

Pero tenemos un anticipo de nuestra redención ahora en esta época. Los beneficios adquiridos por la cruz pueden ser disfrutados en medida hasta ahora incluyendo la sanidad. Dios puede y sana a los enfermos ahora, como respuesta a nuestras oraciones. Pero no siempre. Los traficantes de milagros que garantizan que Jesús lo quiere a usted bien ahora y amontonan culpa tras culpa en la espalda de la gente de Dios, afirmando que lo único entre ellos y la salud es no creer haber fallado al entendimiento de la naturaleza de los propósitos de Dios en esta era perdida. Ellos han minimizado la muerte del pecado y la importancia del aleccionamiento purificador de Dios y el valor de la fe a través del sufrimiento y son culpables de tratar de forzar en esta época lo que Dios quiere para la próxima.

Romanos 8:23,24, “Nosotros mismos que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando ansiosos la adopción, la redención de nuestro cuerpo, porque en esperanza fuimos salvos”…”Por la redención adquirida por Cristo, los creyentes “ya” han recibido el Espíritu Santo. Esto es como la cuota inicial de nuestra total redención, pero es solamente el primer fruto, un anticipo. Y cuando Pablo acentúa que nosotros aún nosotros mismos, que tenemos este Espíritu gemimos esperando la redención de nuestros cuerpos, puede ver que el está previniendo contra la “falsa” deducción de que porque hemos sido salvos, por lo tanto nuestro gemir con la decadencia de nuestros cuerpos se acabo. Y sigue para decir en el verso 24, “Porque hemos sido salvos en esperanza”. Nuestra salvación no está terminada, esta solo comenzada. Somos salvos solamente “En esperanza”. Esto es verdad moralmente Pablo dice en Gálatas 5:5, “A través del Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia.” Y eso es verdad físicamente; esperamos la redención de nuestros cuerpos. Cristo ha adquirido esa redención, demostrado su realidad física en su ministerio de sanidad y no nos ha dado un anticipo de ello sanando a muchas personas en nuestros días, pero, a algunas muy lentamente, algunas solo en parte y otras nada. En el próximo futufo nuestros cuerpos serán redimidos, restaurados, hechos nuevos, no descartados y lo mismo será con los cielos y la tierra.

Los dolores y la promesa de lo nuevo.

Cuál sería la analogía que esperaríamos que usara Pablo para lo que le sucederá a la creación? Un hombre viejo que muere? ¿ un hombre herido que exala su último suspiro?; eso encajaría bién con la creencia de que el mundo va a llegar a un fin violento y conclusivo. Pero Pablo no usa una analogía de muerte y destrucción. El usa la analogía de dar a luz: Toda la creación gime a una como si tuviera dolores de parto.” Romanos 8.22

Hay dolores durante un parto para la madre y para el hijo, pero el resultado es una continuación. Los dolores son analogías al presente sufrimiento de la humanidad, los animales y todo el universo. Pero esos sufrimientos son temporales, debido al inminente milagro del nacimiento. Un mundo mucho mejor va a nacer de este, y nuevas criaturas seremos.

Los caídos pero redimidos hijos de Dios van a ser transformados en algo nuevo: mayordomos sin pecado, sabios de la tierra. Hoy la tierra esta muriendo; pero antes de morir, pero antes de morir dará a luz a la nueva tierra. La nueva tierra será la hija de la presente tierra, al igual que la raza humana serán los  hijos de la presente raza humana.

Este pasaje de la biblia contiene una poderosa enseñanza sobre el sufrimiento.

Estan los que mueren sin esperanza y en contraste los que sienten dolor para dar a luz. Ambos procesos son dolorosos, pero son diferentes, uno es el dolor del miedo sin esperanza, el  otro una anticipación llena de esperanza; la manifestación de los hijos del Señor.

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