La armadura de Dios.

EFESIOS 6

Fortalecimiento.

 

El capítulo final de la carta a los efesios es una continuación de las ex­hortaciones prácticas: primero a los hijos, a los padres, a los sier­vos, a los amos, y el fortalecimiento espiritual para nuestra vida.

V. 1 “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo.  Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida en la tierra.”

Nuestros padres son la autoridad en nuestra casa, por lo que debemos someternos y respetar su posición en el hogar. Romanos 13:1 también resalta sobre el respeto a las autoridades terrenales. No dice que el respeto solo debe ser si son buenos padres, porque en algún momento ellos también pueden fallar. Siempre que no sea en oposición a la voluntad de Dios es necesario obedecer, dando el reconocimiento que merecen, porque es además un mandamiento que trae promesas a nuestra vida. Éxodo 20.12 dice:

Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.

V.4  Y vosotros padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.

Bajo la gracia siempre existen unas responsabilidades mutuas y obligaciones interactivas. Un padre no debe desahogar una disposición mala sobre su hijo, o castigarle en un momento de ira. La obligación de los padres es la de enseñarle a los hijos las verdades de la palabra, y la de vivirlas en ejemplo ante ellos.

V. 5-6 Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios.

En estos versículos resalta la obediencia a los amos terrenales, aclarando que la esclavitud se aplicaba a la parte física, al cuerpo del esclavo, y no a su alma porque en el tiempo del Apostol se implataba el sistema de personas totalmente sometidas a los de mayor poder. La obediencia debía practicarse con respeto, temor y sinceridad. Esto no implicaba rebajarse a una actitud baja y despreciable de servilismo o adhesión ciega a la autoridad del amo. Quería decir que debían tratar al amo con respeto y dignidad.

Y añadió el apóstol con sencillez de vuestro corazón, es decir, con sinceridad, sin ninguna sombra de doblez, sin falsedad, sin halago ni adulación fingida.

V. 9 Y vosotros amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para el no hay acepción de personas.

La Armadura de Dios.

No es nuevo saber que estamos en una guerra espiritual. Desde las primeras líneas de la Biblia lo leemos, pero empezó antes de lo que vemos en Génesis. Los profetas Ezequiel o Isaías nos hablan de la rebelión del Lucero de la mañana, también conocido entre otros nombres como Satanás.
Entonces, sabemos que hay un enemigo de nuestras almas, un enemigo de nuestro Dios dispuesto a oponerse a Su reino, desobediente a su voluntad.
Por otro lado, Dios nos ha dado todo lo necesario para poder estar firmes y salir victoriosos, con el poder o la fuerza que viene de Cristo.
Comienza este versículo con el llamado a depender del poder de Dios y es que el mandamiento a fortalecernos está escrito con la palabra “en” lo que implica que no podemos hacerlo por nosotros solos.
 Efesios 6: 10.11
Por lo demás, hermanos míos, confortaos en el Señor, y en la potencia de su fortaleza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.
Pablo describió la armadura de Dios utilizando como inspiración la armadura de un soldado romano. Eso tiene mucho de probable, puesto que Pablo les escribió a los efesios desde la prisión (6:20), donde estaba rodeado de soldados romanos. Sin embargo, esta descripción que hace Pablo de la armadura también se refiere a pasajes del libro del profeta Isaías que describen a Dios y a su Mesías revestidos con una armadura similar. Por ejemplo, Isaías 11:5 dice acerca del Mesías: “Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura”. Isaías 52:7 habla de la hermosura de “los pies del que trae alegres nuevas”. E Isaías 59:17 describe a Dios vistiéndose “de justicia, como de una coraza, con yelmo de salvación en su cabeza”. En otras palabras, la armadura de Dios es en primer lugar y sobre todo, su propia armadura. Es la forma en la cual Él batalla en la guerra espiritual, lo mismo que nosotros debemos hacerlo.
V.12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Una batalla espiritual está librándose en este mundo, y en la esfera celestial somos parte de esta batalla. Los soldados de Cristo.

Un punto sobresaliente es saber que no luchamos contra seres humanos. Nuestra lucha es contra poderes espirituales. Perdemos tiempo cuando luchamos contra personas, debemos luchar contra el diablo que busca controlarnos, y más a los que son suyos. El ejército demoníaco son principados, potestades, gobernadores de las tinieblas de este siglo, huestes de maldad.

Todo eso se manifiesta de diversas maneras. A nivel individual, se manifiesta en la posesión, en la cual controla la personalidad de un ser humano. Recordamos al endemoniado  de Gadara (Marcos 5:1–10). Antes de su exorcismo, estaba solo, desnudo y físicamente fuera de control. Su nombre era el nombre de los demonios que lo poseían: “Legión”. Después del exorcismo, sus vecinos lo vieron  “sentado, vestido y en su juicio cabal”. No es posible que un cristiano lleno del Espíritu sea poseído de esta manera.

Como también, lo demoníaco se puede manifestar en la vida, tanto de los creyentes como de los incrédulos, de otras maneras. Como le sucedió al propio Jesús, pueden ser “tentados por el diablo” (Mateo 4:1; cf. 6:13; 1 Corintios 7:5; 1 Tesalonicenses 3:5). Por medio de una conducta incorrecta, en especial la ira, le pueden “dar lugar al diablo” en su vida (Efesios 4:27). Lo demoníaco se puede manifestar, en palabras de Pablo, como “un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee” (2 Corintios 12:7). Aquí su intención es hacer que la persona, sobre todo si es creyente, comience a dudar que la gracia de Dios le sea suficiente (12:9).

En el nivel de la sociedad, lo demoníaco se puede manifestar a través de sistemas institucionales de engaño, desobediencia y destrucción. Los capítulos 12 y 13 del Apocalipsis hablan de tres horribles criaturas: “un gran dragón escarlata” (12:3), “una bestia que subía del mar” (13:1) y “otra bestia que subía de la tierra” (13:11). Juan identifica al dragón como “la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero” (12:9). El diablo le da a la primera bestia “su poder y su trono, y grande autoridad” (13:2). La segunda bestia “hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia” (13:12). Muchos comentaristas interpretan que estas bestias son las instituciones sociales de la política y de la religión, respectivamente. Dios creó estas instituciones sociales para fomentar el florecimiento de la humanidad. El que detenta la autoridad “es servidor de Dios para tu bien” (Romanos 13:4). Pero así como lo demoníaco trae el desorden a la vida de una persona individual, de igual manera lleva el desorden a la vida de una sociedad.

Los demonios tienen una personalidad desordenada. Creados para servir a Dios, lo rechazan voluntariamente. Al rechazarlo a Él, que es la autoridad máxima, pierden el contacto con la realidad. Su mente no se encuentra ordenada hacia la veracidad, y sus acciones no son ordenadas hacia la bondad. Jesús enseña que el diablo “es mentiroso, y padre de mentira” (Juan 8:44). Pedro escribe: “Vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8). Dondequiera que se halle presente lo demoníaco, el engaño, la desobediencia y la destrucción siembran el caos.

Los seres humanos no son enemigos nuestros: ni los ateos, ni los musulmanes, los promotores del aborto o los homosexuales. Su incredulidad y su inmoralidad son enemigas de Dios, pero Él nunca es enemigo de los seres humanos. Y tampoco lo debemos  ser nosotros. La guerra espiritual es la misión que nos encomienda Dios en estos tiempos; una misión que consiste en destruir el cautiverio al que ha sometido a las personas el engañador y destructor de sus almas. Usamos el poder de Dios a favor de esas personas. Peleamos por ellas y por el fortalecimiento de nuestra vida.

De qué está formada la armadura de Dios?
V.14 Cinturón : Verdad. Ceñidos vuestros lomos de verdad.
El cinturón servía para ajustar la túnica, proteger la parte posterior del cuerpo y sostener la vaina que soportaba la espada. Lo que ajusta la ropa a tu vida, lo que la mantiene en su sitio es la sinceridad. La verdad es importante para contrarrestar al padre de toda mentira.
Juan 1:7 Porque la ley por Moisés fué dada: mas la gracia y la verdad por Jesucristo fué hecha
Juan 14:6 Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí.
Vístete de Cristo, de su verdad. No solo porque somos llamados a ser imitadores de Él sino porque Él nos dice que Él es la verdad y que a través de Él nos llegó la verdad. Es la obediencia a sus mandamientos que nos revelan la verdad que nos hace libres.
 • Coraza :Vestidos de la coraza de justicia.
Estamos vestidos con la justicia de Cristo. Dice en 2 Corintios 5:21
Al que no conoció pecado, hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

Es la justicia que viene de Cristo que te protege ante las acusaciones del maligno.

Romanos 8:1’33-34 Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al espíritu. ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, quien además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

Pero aquí no solo nos habla de la justicia que Dios nos da sino también de la integridad. No podemos apropiarnos de la justicia de Cristo viviendo en pecado y así quedar sin la protección de la coraza. Decide día a día estar en Cristo.

V.15  Calzados los pies con el apresto del Evangelio de la paz.
Para movernos debemos ir bien calzados. Los soldados llevaban un calzado que les ayudaba a moverse con comodidad y protección. Nuestro calzado dice que es el evangelio de paz. El cristiano debe siempre estar preparado para atacar y defender el terreno espiritual esparciendo el evangelio. Al movernos de un lado a otro tenemos el mensaje de las buenas nuevas. Ser activos en la predicación quizás hace que el enemigo quiera atacarte más, pues le quitas terreno pero te mantiene activo, concentrado en la meta, enérgico, compasivo. Hay autoridad en el mensaje de las buenas nuevas .
Isaías 52:7 Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que publica la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sión: Tu Dios reina!
Romanos 10:15  ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ­Cuán hermosos son los pies de los que anuncian el evangelio de la paz, de los que anuncian el evangelio de los bienes!
V.16 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos lor dardos de fuego del maligno.
En la vida cotidiana el escudo servía para apagar los dardos cubiertos de una sustancia inflamable. Era totalmente indispensable para el combate, así como la fe es totalmente indispensable en la vida cristiana. Todo comienza cuando depositamos fe en Jesús y  es indispensable. ¿Por qué? porque sirve para apagar dardos de fuego. Me encanta que dice “todos”. No hay nada que el enemigo nos pueda lanzar que la fe no pueda destruir, apagar.

Hebreos 11:6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

Romanos 10:17 Luego la fe es por el oir; y el oir por la palabra de Dios

Decide crecer día a día en fe, busca cada día escudriñar las Escrituras.

• Casco : Salvación. Tomad el yelmo de la salvación
El yelmo era el casco que protegía la cabeza. los ojos, la boca, barbilla.
Es interesante que de nuevo encontramos en:

Isaías 59:17 con capacete(casco) de salud (salvación) en su cabeza.

Es la salvación que protege tus pensamientos, tu mente, tu hablar. No des lugar a la duda en tu mente. En los últimos meses quizás años hemos visto como ha aumentado la persecución a la iglesia de Cristo y vemos al grupo ISIS cortando la cabeza de cristianos en Irak, Siria, etc ¿Qué hace que estos hermanos no duden y estén dispuestos a morir antes que renunciar a su fe? La firme convicción de su salvación, saber que aunque en esta tierra son asesinados pasarán la eternidad con el Rey de Reyes y el Señor de Señores, una firme confianza que aunque la batalla parece perdida, de ellos realmente es la victoria pues no ceden ante el maligno.

Romanos 8:31 ¿Pues qué diremos á esto? Si Dios por nosotros, ¿Quién contra nosotros?

 • Espada del Espíritu :Palabra.

Y la espada del Espíritu que es la Palabra de Dios.

Y la otra arma que es ofensiva es la espada que nos da el Espíritu ¿Cuál es esa espada?.
La Palabra de Dios. Es una fuente de sabiduría, de fuerza, de revelación. Jesús nos dejó en la tentación en el desierto el mayor ejemplo del uso de la Palabra.
Mateo 4:1-11 nos enseña como Satanás vino a tentar a Jesús y como su respuesta fue vez tras vez declarar la Palabra de Dios, “escrito está”.

2 Timoteo 2:15 Procura con diligencia presentarte ante Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que traza bien la palabra de verdad.

¿Conoces la Palabra? ¿Estudias la Palabra?. Decíde hoy a fortalecer este área, que el enemigo no te tome desarmado/a sino con destreza en el uso de la espada.
Y esta equipación necesita de algo más, dice el último versículo:
Efesios 6:18 Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y suplica por todos los santos.

Es a través de la oración que hablamos con Dios, quien nos  habla y dirige.

Este entrenamiento es de Oración y ruego ayudada, inspirada y dirigida por el Espíritu Santo, con perseverancia y paciencia.

¿Cuánto tiempo dura este entrenamiento? Nos dice “en todo tiempo”, lo que implica constancia.

Y finaliza diciendo “por todos los santos”. La oración mutua hace un gran ejército.

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