El Pacto Palestino

Pacto Palestino (Deuteronomio 30:1-10). El pacto Palestino amplifica el aspecto de la tierra que fue detallado en el pacto Abrahámico. De acuerdo a los términos de este pacto, si la gente desobedecía, Dios los dispersaría por todo el mundo (Deuteronomio 30:3-4), pero eventualmente Él restauraría a la nación (versículo 5). Cuando la nación sea restaurada, entonces ellos le obedecerán del todo (versículo 8), y Dios hará que prosperen (versículo 9).

Deuteronomio 27:1–30:20

Los capítulos que vamos a ver en esta lección contienen el tercer discurso de Moisés. En el segundo, el caudillo de Israel enfocó la importancia de reconocer siempre la soberanía de Dios y vivir de acuerdo a ella. Asimismo, estipuló que la idolatría y toda práctica religiosa pagana violaban el Decálogo y el gran mandamiento. Toda la vida del israelita tenía que conformarse a estas instrucciones si quería disfrutar de bienestar total dentro de la tierra prometida.

Este mensaje tiene que ver con la relación de Israel con la tierra. La enseñanza de estos capítulos nos proporciona una historia profética del pueblo de Dios desde su entrada en la tierra hasta su restauración después de un período largo de vivir en el exilio.

Algunos consideran que estos capítulos contienen un pacto completamente nuevo entre Jehová y los israelitas, pero la mayoría reconoce que es una extensión de dos de los pactos anteriores. El pacto abrahámico había prometido una tierra específica al patriarca (Génesis 13:14–16; 15:18–21).

Por su parte, el pacto palestino amplía esa promesa y relata la historia de la relación entre la nación y su tierra. El pacto sinaítico dio las leyes que el israelita debía obedecer si quería disfrutar de la bendición divina mientras viviera en la tierra.

 

nación descuidó su deber de obedecer durante la peregrinación por el desierto. Entonces, el pacto palestino fue un rededicación del pueblo a la obediencia del pacto dado en Horeb. Por segunda vez, la nación prometió acatar la ley mosaica para poder disfrutar de todos los beneficios del pacto.

ISRAEL DENTRO DE LA TIERRA 27:1–28:62

Esta sección profetiza lo que sucedería al pueblo mientras permaneciera dentro de la tierra prometida. Históricamente, abarca desde el tiempo de la conquista (aprox. 1400 a.C.) hasta 722 a.C. (en el caso del reino del Norte) y 586 a.C. (en el del Sur).

 

Cuando el pueblo de Dios por fin entrara y tomara posesión de su heredad, los israelitas debían levantar dos monumentos como recordatorio de la obra divina que se había manifestado entre ellos. Antes de analizar este pasaje, conviene notar que está colocado precisamente dentro del marco de los versículos 1 y 9–10 donde Moisés vuelve a recordar al pueblo con marcada insistencia diciendo que la obediencia era muy importante.

LA OBEDIENCIA ES LO MÁS IMPORTANTE

Monumentos perdurables vv. 2–4, 8. En primer lugar, los israelitas debían revocar unas piedras grandes y grabar en ellas el contenido del libro de Deuteronomio. La escritura debía ser muy clara (v. 8), para que nadie tuviera pretexto de no poder entenderla. Estas servirían como recuerdo permanente del pacto entre Jehová y su pueblo.

Altar de piedras no talladas vv. 5–7. Sobre él ofrecerían holocaustos al Señor para agradecer su fiel cuidado, así como las ofrendas de paz para celebrar juntos su ingreso en la tierra. Esta fiesta espiritual les recordaría lo que el Señor había hecho por ellos y su deber de guardar las estipulaciones de la ley.

Encontramos el cumplimiento de estas dos lecciones objetivas en Josué 8:30–32.

Maldiciones de la desobediencia27:11–2628:15–68

En el Medio Oriente, siempre se incluía en los tratados entre soberanos y vasallos una sección de maldiciones y bendiciones, haciendo énfasis principal en las maldiciones. Moisés sigue este patrón, haciendo mucho hincapié en lo que sufrirían los que insistieran en desobedecer.

Dramatizadas en los montes Gerizim y Ebal 27:11–26. Estos dos montes se encontraban en el centro de la tierra prometida y formaban un anfiteatro natural. Las tribus de la bendición estaban sobre Gerizim (v. 12) y las de la maldición sobre Ebal (v. 13). Los sacerdotes levitas (v. 14) se encontraban en el valle de enmedio. Estos pronunciaban las bendiciones y maldiciones, y el pueblo demostraba su acuerdo diciendo “Amén” después de cada una.

Sólo se registran las maldiciones para llamar la atención a la seriedad de la desobediencia. Son doce las maldiciones concretas (vv. 15–26). Se ha notado que casi todas las infracciones tienen que ver con pecados que se cometen en secreto.

El cumplimiento de esta ceremonia de renovación del pacto se halla en Josué 8:33–35.

 

Profetizadas en la frontera 28:15–68. En la sección anterior, vimos maldiciones generales para pecados específicos. En esta, veremos maldiciones específicas para el pecado general de la desobediencia.

Los versículos 15–19 son una introducción y contienen maldiciones generales que corresponden a bendiciones generales que se registran en los vv. 3–6. En el resto de la porción, Moisés relató las consecuencias concretas de la rebeldía. Comenzó con lo menos severo, pasando después a lo más serio, desde el punto de vista de los israelitas. Se pueden agrupar de la manera siguiente:

  1. Desastres naturales (vv. 20–26)
  2. Enfermedades y situaciones incurables que provocarían una frustración total en el pueblo (vv. 27–37)
  3. Trabajo agrícola que no daría fruto (vv. 38–42)
  4. Opresión de los extranjeros que residían entre ellos (vv. 43–46)
  5. Invasión de sus enemigos y el sitio espantoso que la acompañaría (vv. 47–62), y
  6. Destierro (vv. 63–68).

Este castigo es el que más temía el pueblo del Señor.

Bendiciones de la obediencia 28:1–14

La promesa del Señor era incondicional: Daría la tierra a los suyos porque él es fiel a su palabra, pero el disfrutar de los beneficios del pacto dependería de la obediencia del pueblo. Antes de desglosar las maldiciones, Moisés dedicó sólo catorce versículos a las bendiciones que recibirían por acatar los mandatos del Señor. El cumplimiento de estas promesas pendía del hilo de la obediencia (vv. 1–2, 13b–14). El individuo y la nación serían colmados de bienes si ponían por obra la ley de Jehová.

ISRAEL FUERA DE LA TIERRA 28:63–29:1

Israel fue expulsado de su tierra en tres etapas. La primera fue durante el cautiverio asirio (722a.C.) cuando las diez tribus del reino del norte (Israel) fueron llevadas al exilio para nunca regresar.

La segunda fue el cautiverio babilónico (586 a.C.) en que las dos tribus del reino del sur (Judá) vivieron en Babilonia por unos setenta años antes de regresar a su tierra (Esdras y Nehemías).

La tercera fue la definitiva. Se llevó a cabo en el año 70 d.C. cuando los romanos expulsaron a los judíos. Estos vivieron errabundos en el mundo hasta que se creó la nación de Israel en mayo de 1948.

Pero este no fue el cumplimiento cabal de la profecía, la cual se cumplirá en el futuro. Este será el período más largo de la historia israelita.

El destierro 28:63–6468

Esta era la maldición más temida por el pueblo. Nada podría compararse con la desesperación que vendría a la nación al ser echada de la tierra después de haberla disfrutado por tantos siglos. Estas palabras harían temblar a la gente: “y seréis arrancados de sobre la tierra… Y Jehová te esparcirá por todos los pueblos…” (vv. 63b–64a). Todos están de acuerdo en que lo profetizado en el versículo 68 es exactamente lo que sucedió en la historia de Israel cuando fue desterrado por Roma en 70 d.C.

Vida en el destierro 28:64–67

Estos versículos nos dan una descripción acertada de la situación del pueblo viviendo entre otras naciones, especialmente desde 70 d.C. El primer elemento de la descripción es que caerían en la idolatría porque se dejarían contaminar por los gentiles y sus religiones antibíblicas.

El segundo elemento es el más negativo humanamente hablando. La profecía dice que serían objecto de tribulación constante, que jamás tendrían reposo, y que de continuo vivirían en temor.

Esta es la situación que se ha repetido tantas veces a través de la historia. El antisemitismo ha sido permanente. El holocausto de la Segunda Guerra Mundial es el ejemplo por excelencia de lo que produjo este pecado.

También durante la gran tribulación, Israel sufrirá como nunca ha sufrido. El mismo diablo lo perseguirá en el intento final de acabar con el pueblo de Dios (Apocalipsis 12:13–17).

ISRAEL DE REGRESO A LA TIERRA29:2–30:14

El cumplimiento cabal de la promesa del regreso de Israel a la tierra se cumplirá a finales de la tribulación. En ese tiempo, Israel será recogido milagrosamente de todas partes del mundo y se establecerá nuevamente en su tierra (Isaías 11:11–14; Ezequiel 37; Mateo 24:31). Entonces, el pueblo vivirá en paz y Jerusalén será la capital del mundo durante el reino mesiánico (Isaías 2:1–4).

Medidas preventivas 29:2–21

Estos versículos contienen consejos de Moisés acerca de lo que el israelita debía hacer si deseaba evitar sufrir el destierro. Son medidas preventivas y no es la primera vez que hace alusión a ellas. Al fin y al cabo, son temas que hemos visto a través de todo el libro. Para eludir el esparcimiento por todo el mundo, el pueblo debía hacer tres cosas:

Recordar vv. 2–8. Una vez más, Moisés realza la importancia de ejercer la memoria para prevenir el desastre nacional. Les convenía recordar el éxodo (vv. 2–3). Jehová mismo les animaba a hacer memoria de la peregrinación por el desierto y de cómo los había traído hasta la frontera victoriosamente (vv. 5–8).

 

El versículo 4 es importante porque explica la razón por la cual los israelitas todavía no comprendían el significado de todo lo que el Señor había hecho a su favor.

Obedecer vv. 9–13. Guardar el pacto era la medida preventiva más importante. Todo el pueblo, desde los pequeños hasta los grandes, de los líderes hasta la gente común (vv. 10b–11), tenían que juntarse para renovar el pacto (vv. 10a, 12a–13). Israel era el pueblo del pacto. Por tanto, debía cumplir con sus responsabilidades como nación escogida por Jehová.

Enseñar vv. 14–21. Tomando en cuenta que el pacto no era sólo con la generación que estaba en la frontera, sino con todas las generaciones futuras (vv. 14–15), debían instruir a sus descendientes en el pacto y su historia. Este conocimiento era vital para la supervivencia de la nación.

Medidas remediales 29:22–30:14

El Señor suponía que los suyos no iban a acatar su ley y que iban a ser deportados; estando en esa condición, ¿qué debían hacer para remediar la situación y regresar a la tierra? Moisés plantea cinco conceptos

Avergonzarse 29:22–28. Tendrían que sufrir la vergüenza de enfrentar su castigo frente a los paganos. Estos preguntarían: ¿Por qué pasaban los israelitas por el destierro y la disciplina divina? Porque habían hecho a un lado el pacto y practicaban la idolatría. No cumplían con su deber de ser pueblo santo, dedicado totalmente a la adoración de Jehová. Esta vergüenza los impulsaría a buscar de nuevo al Señor.

Recordar la revelación 29:29. Dios no había revelación exhaustiva a Israel, pero sí había dado una revelado todo lo que necesitaban saber para agradarle. El problema era que no habían actuado conforme al conocimiento que tenían. Si querían retornar a la tierra, sólo tendrían que regresar al camino de la obediencia. La revelación fue dada para que se cumpliese en todas las generaciones.

Arrepentirse 30:1–2. Note el tono de seguridad que existe en estos versículos. No hay duda. La palabra clave es “cuando”. El día vendría seguramente. Entonces, sólo tendrían que arrepentirse, convertirse a Jehová y obedecer. El hecho de hacerlo se asegura, el tiempo está en duda.

Aceptar la intervención divina 30:3–9. El arrepentimiento de Israel sería el primer paso. Al cumplir ellos, el Señor mismo entraría en acción para redimir el remanente fiel esparcido por el mundo entero. Se les llama:

  1. Remanente recogido vv. 4–5.
  2. Remanente iluminado v. 6. Jehová remediará el problema del 29:4 y dará corazón nuevo al pueblo para que pueda entender. Este texto debe relacionarse también con 10:16. Estas tres porciones relacionan el pacto palestino con el pacto nuevo que el Señor hará con Israel (Ezequiel 36:22–28).
  3. Remanente bendecido vv. 7–9.

“OS DARÉ CORAZÓN NUEVO, Y PONDRÉ

ESPÍRITU NUEVO DENTRO DE VOSOTROS”

Ezequiel 36:26a

Seguir obedeciendo 30:10–14. El mandamiento no se escondería, sino que Dios lo haría muy patente y accesible. Estaría dentro de su propio corazón. No había excusa. Lo único que se pedía al pueblo era obediencia completa a lo que el Señor les había revelado.

RETO FINAL 30:15–20

Moisés termina su tercer discurso con un reto final que se encuentra en los versículos 15 y 19: “os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida”

Los expositores consideran que este es el clímax del libro. Las indicaciones para que poseyeran la vida eran tres : amar, obedecer y seguir a Jehová. Sólo así se garantizaba la permanencia en la tierra.

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