El Nuevo Pacto

Cuando Dios les dio las tablas de la Ley al pueblo de Israel a través de Moisés, comenzó un pacto; este pacto lo declara Dios mismo en el Antiguo Testamento, y de ahí en adelante el Señor se encargó de decirle al pueblo de Israel cada cierto tiempo que no se olvidaran del pacto que Él había hecho con ellos. Este pacto antiguo es la Ley. Como en todo lugar, debe haber ley es para poder tener cierto orden. El mundo no escapaba a esto; era necesario poner orden y para esto Dios da la Ley.

Los dos PACTOS más IMPORTANTES:

  • La primera aparece en el AT, cuando Moisés se presenta en el monte Sinaí con el pueblo de Israel y allí sellan ante Jehová, como pueblo de Dios, su compromiso de cumplir y hacer cumplir una serie de leyes, la ley de Moisés.
  • La segunda aparece en los evangelios, cuando Jesús viene a la tierra como hijo de Dios y se entrega a Sí mismo como el nuevo pacto, también simbolizado con el pan y el vino como su carne y su sangre Lucas 22, 10-23.

Al principio, cuando Dios le dice a Adán que no comiera del árbol de la ciencia del bien y del mal, le dio solamente un solo mandamiento. Luego Adán podía hacer lo que quisiera porque no estaba mal; lo único malo era comer de dicho árbol. Pero no obedeció y entró el pecado al mundo. Dios tuvo que dar diez mandamientos a Moisés para ordenar un poco las cosas. Ya no era un solo mandamiento, sino diez.

Pero la Ley sólo señalaba el pecado y había que hacer cosas, penitencias y sacrificios para ser purificados, según lo señalaba la Ley. La Ley es lo suficientemente estricta como para que NADIE la pudiera cumplir a cabalidad. Siempre de alguna manera la gente transgredía la Ley. Por este motivo el Señor quiso sellarnos con un Nuevo Pacto. Este Pacto es Jesucristo mismo. En este Nuevo Pacto tenemos la opción de ser perdonados y justificados por medio de la Sangre Poderosa de Jesucristo. En Él tenemos la ayuda para cumplir con la Ley, porque Él mismo es el que hace que la cumplamos.

EL NUEVO PACTO

  • Jeremías 31:27

“He aquí vienen días, dice Jehová, en que sembraré la casa de Israel y la casa de Judá de simiente de hombre y de simiente de animal. Y así como tuve cuidado de ellos para arrancar y derribar, y trastornar y perder y afligir, tendré cuidado de ellos para edificar y plantar, dice Jehová. En aquellos días no dirán más: Los padres comieron las uvas agrias y los dientes de los hijos tienen la dentera, sino que cada cual morirá por su propia maldad; los dientes de todo hombre que comiere las uvas agrias tendrán la dentera. He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de JudáNo como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo marido para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellosy no me acordaré más de su pecado. Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, que parte el mar, y braman sus ondas; Jehová de los ejércitos es su nombre: Si faltaren estas leyes delante de mí, dice Jehová, también la descendencia de Israel faltará para no ser nación delante de mí eternamente. Así ha dicho Jehová: Si los cielos arriba se pueden medir, y explorarse abajo los fundamentos de la tierra, también yo desecharé toda la descendencia de Israel por todo lo que hicieron, dice Jehová. He aquí que vienen días, dice Jehová, en que la ciudad será edificada a Jehová, desde la torre de Hananeel hasta la puerta del Ángulo. Y saldrá más allá el cordel de la medida delante de él sobre el collado de Gareb, y rodeará a Goa. Y todo el valle de los cuerpos muertos y de la ceniza, y todas las llanuras hasta el arroyo de Cederrón, hasta la esquina de la puerta de los caballos al oriente, será santo a Jehová; no será arrancada ni destruida más para siempre“.

En este pasaje bíblico, el Señor nos enseña que desde el Antiguo Testamento, o sea, desde antes de Cristo, Él ya había dicho que iba a instaurar un nuevo pacto con Su pueblo. En este nuevo pacto Dios iba a tener cuidado de edificar y plantar; esto significa que Dios mismo iba a edificar al hombre, en otras palabras, le iba a enseñar las cosas Él mismo. Esto lo hace hoy en día a través del Espíritu Santo: “Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí” (Juan 6:45). “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Juan 14:26). “Así se demuestra que Él mismo nos enseña todas las cosas para los que hemos nacido de nuevo. De la misma manera, Dios plantó en nosotros su Espíritu Santo para darnos la capacidad de hacer Su voluntad.

 

Qué significa cuando el Señor dice que Su pueblo invalidó su pacto? Invalidaron el Pacto de Dios porque Israel no obedeció a los mandamientos de Dios, sino que hicieron como ellos quisieron y se desviaron por completo del Señor. Esto es invalidación del pacto de Dios, invalidaron Sus leyes porque no las obedecieron.

Por eso para que nosotros no invalidemos Su pacto, tenemos que nacer de nuevo, Él puso en nosotros su Espíritu Santo para que Él mismo nos haga hacer y cumplir con sus mandamientos y preceptos, y los pongamos por obra.

Cuando nacemos de nuevo, nos hacemos partícipes del nuevo pacto, donde Dios nos perdona los pecados y se olvida por completo de ellos, haciéndonos nuevas criaturas y haciendo las cosas nuevas desde ese momento en adelante.

Vienen días, dice el Señor, en que la ciudad será edificada, esto es la Iglesia que Jesucristo levantó y que su fundamento es Cristo mismo. Esta Iglesia irá más allá de las fronteras y permanecerá para siempre. Esta es una promesa de la que nosotros somos partícipes como hijos de Dios, pues tenemos desde ya vida eterna, y en abundancia.

  • Juan 1:14

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad“.

Como vemos en este versículo, el Cristo quien trae la gracia y la verdad. Eso no quiere decir que la Ley de Moisés era mentira ni que se estableció para molestar a la gente; pero sí que era imposible de cumplir. Pero el nuevo pacto comienza con Jesús, porque Él está lleno de la gracia del Padre. ¿Qué significa gracia? Significa regalo, don, algo que nos regalan, de gracia, de gratis. Esto es la gracia que necesitamos para poder cumplir con los mandamientos de Dios.

  • Juan 1:17

“Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo“.

Esto es el Nuevo Pacto que nosotros tenemos con Dios: Que la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. Esto es lo que hace la diferencia con la Ley de Moisés. La Ley no regala nada, por el contrario exige. El Nuevo Pacto trae la gracia. La Ley es cierta porque Dios mismo instruyó a Moisés al respecto, pero el Nuevo Pacto trae la verdad a nosotros, a nuestras vidas y por eso escribe la Ley en nuestros corazones para que nunca más se aparte de nosotros.

  • Mateo 26:27 ? 28

“Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados“.

El punto crucial del nuevo pacto, o mejor dicho, desde donde se inicia, es en la crucifixión de Jesús. En este punto Él derrama Su sangre para perdonarnos los pecados. Por eso este versículo presenta a Jesús diciendo que su sangre sella el nuevo pacto para el perdón de nuestros pecados.

Dios se caracteriza por ser correcto y caballero (si se quiere usar la palabra “caballero”), ya que aunque teniendo el poder para borrar del mapa a Satanás, prefiere hacerlo por la vía legal. Hagamos un poco de memoria del porqué es necesario que Dios haga un nuevo pacto:

  • Con Adán y Eva se introduce el pecado en el mundo, y como consecuencia de ese pecado, la muerte. Esto es simple acción y reacción de las leyes que Dios hizo.
  • La muerte acecha a todos, y Dios sabe que no hay nadie que pueda liberar al mundo de la muerte. Se necesita que alguien nazca sin pecado para que pueda hacerle frente. Esto resulta imposible para el hombre porque el mismo hecho de nacer ya trae el “pecado original”; en pocas palabras, ya nacemos con naturaleza corrupta.
  • Al no haber nadie para el caso, Él mismo decide venir a combatir al pecado: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Diosno estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarsesino que se despojó a sí mismotomando forma de siervo,hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:5 ? 8). Este versículo resalta la acción que Dios hizo para librarnos del pecado. Como no hubo nadie para combatir el pecado, Él mismo tomó forma de hombre, humillándose a nuestra condición. Tenía que hacerlo, porque al nacer Él, ya no tenía simiente corruptible, sino incorruptible, porque no nació de voluntad de hombre sino de Dios, ni siquiera fue concebido a través de una relación sexual, sino que por el Espíritu Santo. Él era el único capaz de combatir el pecado, porque sin pecado fue concebido.
  • Para que Dios mismo tomara forma de hombre se necesitaron algunos elementos, entre los cuales se destaca: María había hallado gracia delante de Dios: “Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios” (Lucas 1:30). Esto fue así porque ella era temerosa de Dios y era virgen.
  • Luego, Jesús fue tentado en TODO: “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo, según nuestra semejanza, pero sin pecado” (Hebreos 4:15). Jesús fue tentado en todo porque Dios tenía que demostrarle al diablo, y a nosotros mismos, que Él no pecaba aun cuando fue tentado en todas las cosas. Al no tener una naturaleza pecaminosa, no había pecado en Él y no existía en Él la “necesidad” de pecar.
  • Dentro del Plan perfecto de Dios para con el Mesías, también estaba el ser humillado, degradado y muerto. El Señor nos enseña en Su Palabra que vamos a ser humillados, degradados y hasta perseguidos por causa de Cristo. “Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyopero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. Mas todo esto os harán por causa de mi nombreporque no conocen al que me ha enviado” (Juan 15:18 _21). La Escritura dice que el mundo amaría lo suyo y por este motivo nos aborrece, porque no pertenecemos al mundo desde que nacimos de nuevo. Gracias a Dios por esto. “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundose constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:4). No podemos pretender estar bien con el mundo y con Dios al mismo tiempo. No se confunda esto con no tratar de caer bien a las personas del mundo o tratarlas mal, sino se trata de que no podemos ser partícipes de las cosas del mundo como fornicaciones, adulterios, robos, pensamientos que va en contra con lo que dice la palabra, etc. “No améis al mundoni las cosas que están en el mundoSi alguno ama al mundoel amor del Padre no está en él” (1° Juan 2:15). La Palabra nos exhorta a no amar al mundo, ni las cosas que están en el mundo. No amar al mundo es no amar las borracheras, las fiestas y todo lo que ya se nombró unas líneas antes. También nos dice que no amemos las cosas que están en el mundo, como los vicios, el dinero, posesiones materiales, etc. Si alguno ama esto, el amor de Dios no está en él. “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoceporque no le conoció a él” (1° Juan 3:1). No solamente el mundo nos aborrecerá, sino que no nos determinará.
  • Muchas veces sufriremos discriminación, o injusticia, porque el mundo no es justo. La única justicia viene de Dios. “Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye” (1° Juan 4:5). El mundo oye a los que son del mundo, porque hablan el mismo idioma, el mismo lenguaje. Pero a nosotros nos llaman locos y no nos oyen. “Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno” (1° Juan 5:19). Todo esto ocurre porque el mundo ENTERO está bajo el maligno, bajo el dominio de Satanás. Esta es la razón básica del porqué muchas cosas nos sucede a los que nos llamamos creyentes.
  • La muerte física de Jesucristo es muy importante para nosotros, porque cuando Él fue crucificado Su sangre se derramó y cayó a tierra. Ese fue el precio que Cristo pagó por nosotros para perdonarnos los pecados, como ya vimos en un versículo anterior. Claro está que como Jesús nació sin pecado y nunca pecó, al ser crucificado la consecuencia natural es la muerte, y así sucedió físicamente hablando; pero la muerte no pudo retenerlo, y resucitó. Como no tuvo pecado, ni siquiera el “pecado original”, la consecuencia normal de no pecar es no morir. Por tal motivo la muerte no pudo retener a Jesucristo y Él resucita de los muertos.

De esta manera Dios legalmente le quita el derecho que tenía sobre nosotros el diablo, porque así como Satanás introdujo el pecado y la muerte a través de un hombre (Adán), Jesús introduce la salvación y la vida a través de Él mismo, y pasamos a pertenecer al Reino de Dios, pues Jesucristo pagó con precio de sangre por nosotros y ahora le pertenecemos a Él.

A %d blogueros les gusta esto: