¿Como puedo orar a Dios?

Tú, cuando ores, entra en tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto.. Mateo 6.6

Para orar es preferible estar en un lugar tranquilo, pero podemos orar en todo tiempo y en todo lugar. ¡Nos dirigimos a Dios! Él está ahí, a nuestro lado, como un Padre que nos escucha. Hablémosle en voz alta o interiormente, a nuestra manera, de forma sencilla o con reverencia. Oremos desde lo más profundo de nuestro interior, con sinceridad, pues es necesario que la oración venga del corazón.

La oración no consiste en enumerar una lista de necesidades espirituales o materiales como si fuera una lista de compras. Se trata más bien de un dialogo en una relación de confianza con mi Dios, mi Padre. La oración puede tener diferentes caracteres, según lo que expreso a Dios. Podemos:

• Adorar al reconocer la grandeza de Dios en la naturaleza, y aún mucho más en la obra de Jesucristo;

• Reconocer nuestros pecados y confesarlos sin ocultar nada; pidiendo perdón por medio de la sangre derramada de Jesús para ser cada vez más a su semejanza.

• Darle las gracias por todo lo que el Señor nos da, incluso lo que parece natural; sea lo poco o abundante.

• Pedir expresando con simplicidad nuestras necesidades, nuestras preocupaciones; nuestras cargas que entregamos, con una verdadera fe.

• Interceder por los demás: es muy importante orar por ellos, para protegerlos, para que los que todavía no llegaron a la verdad, la encuentren, por los enfermos dejando todo bajo el poder soberano de nuestro Señor, también por los miembros de la iglesia, los lideres y pastores, por su obra que sea siempre dirigidos por la palabra, con la fortaleza para que no decaigan.

• Escuchar las respuestas de nuestro Dios. No es que nos hable de forma audible, sino que el Espíritu Santo “habla” a la mente del cristiano, en la tranquilidad de esos momentos de intercambio con él. Dios también nos habla, y sobre todo mediante versículos de la Biblia que pueden venir a nuestra memoria o, por supuesto, cuando la leemos. Una oración sincera siempre llega al profundo corazón de Dios.

El Señor declara en Proverbios 15.8 : La oración de los rectos es su gozo. 

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