El Deseado de las naciones

Y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos. Hageo 2.7

Durante el Éxodo por el desierto, el templo no era más que una simple carpa, que albergaba en su interior el Arca de la Alianza, la vara florida de Aarón y un poco de maná.Con la llegada a la tierra prometida y la conquista de Jerusalén, Salomón encargó la construcción de la “casa” de Yahvé, convirtiendo el Templo en un símbolo de la presencia de Dios. Las obras terminaron en el año 995 a.C. A este primer templo se le conoce como el Templo de Salomón.

Con la invasión por parte del ejército babilónico 400 años después, éste fue destruido y el pueblo judío obligado a marcharse al exilio. Unas décadas después en tiempos de Sasabasar, nombrado gobernador de Jerusalén por Ciro, rey de Persia, y Zorobabel, volvieron de la cautividad con un gran número de judíos, provistos de autoridad para reconstruir el Templo de Jerusalén, pero muy lejos del esplendor que tuvo el de Salomón y que tantos datos nos da la biblia para hacernos una idea de su magnificencia. A este segundo Templo le conocemos con el nombre del Templo de Zorobabel.
En la época de Jesús, el rey Herodes el Grande, colocado en el poder por el Senado romano, decide devolver el antiguo esplendor al Templo, incluso superando en proporciones y decoración al Templo de de Salomón y rivalizando con las más bellas y grandiosas construcciones de la antigüedad. A esta ampliación y restauración se conoce como el Templo de Herodes.
Como predijeron los profetas y Jesús el Templo volvería a ser destruido, esta vez a manos de los romanos despues de aplastar una rebelión judía contra el emperador Adriano a comienzos de los años 70 d.C. Lo único que permaneció en pie fue una de las murallas exteriores que protegían el recinto sagrado, al que llamaron el Muro de las Lamentaciones, lugar donde los judíos han llorado durante siglos la destrucción del Templo. La tradición Judía mantiene que a partir de este lugar se deberá construir el tercer y último templo que coincidirá con la llegada del mesías. Para los cristianos, el mesías fue Jesucristo, de ahí la relevancia de las palabras de Jesús comparando su cuerpo con el templo. Ese templo físico pasó a ser un templo espiritual para deshacer las costumbres religiosas, cuando Jesús expiró el velo del Lugar Santísimo se rasgó en dos, de arriba a abajo.

Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.

Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? Mas él hablaba del templo de su cuerpo.

Juan 2: 19, 21

En el primer templo la gloria llenó la casa. En el segundo templo la gloria llena nuestras vidas.En el primer templo la gloria estaba limitada a un lugar geográfico. En el segundo templo la gloria está en y con la iglesia, através del E. S,  estamos en unión con el mesías.
En el primer templo la perspectiva temporal era hacia la gloria pasada. En el segundo templo lo mejor siempre está por venir. El es el templo, esta en tí ese templo.

¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? 1 Corintios 3.16

¡Muchas bendiciones!

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