Principe de paz

La palabra que Dios ocupa para definir PAZ es el hebreo SHALOM.

Shalom significa un estado de “bienestar”, de “plenitud”, “estar completo”, “bendición”, “salud”, “prosperidad”, “integridad”, “paz”, “concordia”, “sosiego”.

SHALOM, lo que se tradujo en español como “Paz” es una palabra que por su contenido, requiere de muchas palabras para describirla.

Elohim es Paz, el ser más seguro del universo. No sólo por la seguridad objetiva que posee—nada le puede vencer o destruir. No tiene que poner cerrojos ni sacar seguro médico. Él también experimenta la mayor seguridad subjetiva que se pueda experimentar. No tiene sustos ni espantos, ningún temor al futuro, disfruta de satisfacción plena y de contentamiento y gozo perpetuos. Vive en el disfrute total de la paz.

Es importante saber que El es paz pero podemos tener de la “paz de Dios en nosotros.”

Cuando estudiamos el AT podemos ver la importancia que el término tenía para las personas. El Shalom de Dios era algo muy anhelado y esperado. Estaba incluido en el saludo tradicional entre las personas.
Y habitará el juicio en el desierto, y en el campo fértil morará la justicia. Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre. Y mi pueblo habitará en morada de paz, en habitaciones seguras, y en recreos de reposo.” Isaías 32: 16-18
Dios se describe a sí mismo como un Dios de paz.
·     “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.” 1 Tes. 5:23
·     “Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros.” Rom. 16:20
·     “Pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos,” 1 Cor. 14:33
·     “Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.” Filipenses 4:9
·     “Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros.” 2 Tes. 3:16
·     “Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.” Hebreos 13:20-21
·     “Y el Dios de paz sea con todos vosotros. Amén.” Romanos 15: 33
Las escrituras enfatiza que nuestro Dios es paz. Es un Dios de paz, caracterizado por la paz. El mismo experimenta paz. Es la fuente de la paz.
Nuestro Mesías es identificado como “Príncipe de paz.”
Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.” Isaías 9.6
Hay varias profecías que hacen referencia al reino de paz que Cristo traerá. En su primera venida hizo la obra que nos concede la paz con Dios, que nos garantiza la experiencia de la paz interior y de conciencia.

JESÚS DEMOSTRABA PAZ . El nunca andaba apurado, ni molesto, ni preocupado.

Desde los doce años de edad, Jesús sabía –con respecto a Su humanidad– que iba a morir en la cruz por los pecados del mundo.

A pesar de que la sombra de la cruz se hacía “más y más” cercana con el pasar de los días….Jesús nunca demostraba el más mínimo miedo. Esto no inquietaba Su paz ni perturbaba Su confianza.

En su segunda venida Jesús nos proveerá de la paz circunstancial. Por fin habrá verdadera paz, reposo y descanso, seguridad y salud, plenitud de gozo y alegría.
Sólo Él en su venida será el autor de la paz mundial.
El mensaje con que Dios nos alcanzó y que debemos predicar es un “evangelio de paz.”
·     “Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos.” Hechos 10.36
·     “Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca;
·     “Y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.” Ef 6.15
·     “¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!” Romanos 10.15
“Nos encargó el mensaje de la reconciliación” 2 Corintios 5.19

Este ministerio de la reconciliación es en realidad el encargo de proclamar un anuncio, el llamado de Dios a los seres humanos perdidos, en todas partes, para que vengan a Él con todos sus pecados; con todas sus cargas y problemas, con todas sus dificultades, para que sean reconciliados con Dios.

La reconciliación no es lo mismo que salvación. La reconciliación avanza un paso más adelante. Es más que tener los pecados perdonados y la justicia divina satisfecha. La reconciliación implica una relación cambiada, completamente cambiada. Significa cambiar algo de adentro hacia afuera, de arriba hacia abajo. De modo que si alguno está en Cristo, es una nueva creación.

Veamos ahora que hay un aspecto de la reconciliación desde el punto de vista de Dios. Él es el que efectuó la reconciliación: recordemos la frase Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo, frase repetida en el versículo siguiente, el 19, que dice:

“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo mismo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación”.

La reconciliación es el ministerio de cambiar completamente. ¿Pero quién está cambiando completamente? Dios nunca cambia. Él es el mismo ayer, hoy y por siempre. Pero aquí dice que Él nos ha reconciliado consigo mismo. Literalmente dice que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo mismo al mundo. Es el mundo el que ha sido reconciliado. Dios ha reconciliado al mundo. Al observar al mundo vemos que continúa como siempre, por su camino pecaminoso. Cada persona se apartó de Dios siguiendo por su propio camino, según dijo el profeta Isaías. Pero es por medio de Cristo que el mundo es reconciliado con Dios, es decir, las personas que desean son reconciliados con Dios por la muerte de Cristo. Este maravilloso ministerio de la reconciliación es la obra que Él ha hecho: EL CAMINO DE PAZ CON EL PADRE. El puente a la relación personal con el Salvador y creador.

Sin embargo, también la Biblia nos enseña a discernir del verdadero concepto de “Paz” y de los erróneos conceptos de “Paz”.

Es tan importante el Shalom, que aparece 400 veces en las Sagradas Escrituras porque es el principio que ocupa el centro de la voluntad y esencia del Dios de PAZ que todo lo llena de vida y armonía con su presencia.

La paz que Dios describe en su Palabra, no es un sentimiento, emoción o estado momentáneo que dependa de las circunstancias de la vida humana y el mundo, es la paz que brota de una vida que agrada a su Señor, la paz que emana de Dios se puede disfrutar en todos los momentos de la vida, sean dulces o sean amargos, esa fue la que Jesús nos confirmó al decir: Les doy la paz, mi propia paz, que no es la paz que da este mundo. Por eso no se preocupen ni tengan miedo por lo que pueda pasar, Juan 14:27.

Aunque la PAZ es el tema central y anhelo desde siempre de la humanidad, no la pueden tener los humanos que viven sin Dios ni ley; se dice mucho de ella: algunos dicen que hay paz positiva y paz negativa, que la paz es un espacio de encuentro, que es un tiempo de relaciones humanas alegres, que es ausencia de guerra, que es ausencia de conflicto, que es convivir con tolerancia y armonía, que es la derrota de la violencia, que es la sana convivencia entre diferentes culturas, religiones, géneros, razas y pueblos; que es saber vivir en la diversidad, que es vivir con respeto en la diferencia, que es vivir en libertad e igualdad de oportunidades, que es inclusión, etc, algunos de estos efectos si pueden ser frutos de la paz de El, pero esa no es la esencia de la paz que Dios da, Les dejo la paz. Les doy mi paz, pero no se las doy como la dan los que son del mundo.

Si vamos a los principios bíblicos y eternos de Dios, sabremos lo que realmente es la Paz. La paz verdadera es el resultado natural de estar alineado y en armonía con Dios, de tener a Jesucristo reinando en nosotros, al Espíritu Santo guiando nuestra vida.

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