Su Identidad. Jesús.

“Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.”(Jn 10,9).



Para los que escuchaban a Jesús la imagen de la puerta era familiar, tanto por el sueño de Jacob1, como por la Jerusalén de las puertas antiguas que Dios ama de modo especial.



Pero son las palabras del Salmo 118, 20.“Es ésta la puerta del Señor, por ella entran los justos”, las que Jesús hace suyas, dándoles una nueva plenitud y significado. El es la puerta de la salvación. El es el único mediador y, por medio suyo, los hombres tienen acceso al Padre. “El es la puerta al Padre.

La idea de la puerta se asemeja y se explica bién con la otra imagen usada por Jesús: “Yo soy el camino, ninguno va al Padre si no es por mí”. Por lo tanto, él es verdaderamente un camino y una puerta abierta al Padre, al mismo Dios.

Sí, la imagen de la puerta debía llegar particularmente al corazón de los judíos que, al trasponer la de la Ciudad Santa y la del Templo, tenían la sensación de la unidad y de la paz, mientras los profetas hacían soñar en una Jerusalén nueva de puertas abiertas a todas las naciones.

Jesús se presenta así como aquel que realiza las promesas divinas, y las expectativas de un pueblo cuya historia está marcada en su totalidad por la alianza, con su Dios.


¿Qué significa especificamente en nuestra vida esta Palabra?


Son muchas las implicaciones que se deducen de otros pasajes del Evangelio que tienen que ver con esta frase trasmitida por Juan, pero entre ellas elegimos la de la “puerta estrecha” a través de la cual hay que esforzarse por pasar para entrar en la vida.



Jesús, en su abandono en la cruz, hizo la puerta a través de la cual se da el intercambio perfecto entre Dios y la humanidad, une los hijos al Padre. Es ese vacío (el umbral de la puerta) por el cual el hombre entra en contacto con Dios y Dios con el hombre. Es como un puente, que hace posible nuestra relación con El.


Por lo tanto, él es la puerta estrecha y, al mismo tiempo, la puerta abierta de par en par, que cualquiera puede tener acceso para entrar.

La idea de la puerta se asemeja y se explica bién con la otra imagen usada por Jesús: “Yo soy el camino, ninguno va al Padre si no es por mí”. Por lo tanto, él es verdaderamente un camino y una puerta abierta al Padre, al mismo Dios.

Soy la puerta….

Jesús en la cruz se hizo, por y para nosotros, acceso al Padre.
Su parte ya está hecha. Pero para sacar provecho de tanta gracia cada uno de nosotros tiene que hacer también su pequeña parte, que consiste en acercarse a esa puerta y atravesarla.



Cuando nos sorprende la desilusión o nos hiere un trauma, o una desgracia imprevista, o una enfermedad absurda, podemos siempre recordar el dolor de Jesús que asumió personalmente estas pruebas y otras miles.

Sí, él está presente en todo lo que sabe a dolor. Cada uno de nuestros dolores es un nombre suyo.

Debemos reconocer a Jesús en todas las angustias, en los callejones sin salida, en todas las oscuridades, las tragedias personales y de los demás, en los sufrimientos de la humanidad que nos rodea. Son él, porque él las ha hecho suyas. Solo decirle, con fe: “Eres tú, Señor, mi único bien”, bastará hacer algo para aliviar “sus” sufrimientos en los pobres y en los que no son felices, para atravesar la puerta y encontrar del otro lado una alegría, una nueva plenitud de vida.

Yo Soy El Buen Pastor

” Yo soy el buen pastor: el buen pastor su vida da por las ovejas. “Juan 10.11

Cuando Jesús dice ser el Buen Pastor, lo hizo justo después de haber sanado a un mendigo que nació ciego.  La reacción de los líderes religiosos hacia el mendigo, un miembro de la sinagoga fue desprecio, y su reacción hacia Jesús fue peor porque le tenían tanto odio que querían matarlo.  Jesús estaba demostrando el cuidado de Dios hacia Su pueblo en su trato hacia el mendigo, porque Él no solamente lo sanó de su enfermedad física sino espiritual también.

Como cristianos reconocemos que Cristo es nuestro Pastor, sin embargo, es importante resaltar que los judíos también tenían bien claro que Dios era Su Pastor. Hay múltiples pasajes en el AT que lo afirma, el más conocido es el  Salmo 23:1 que nos dice: “El Señor es mi pastor, nada me faltará”.

Las acciones de Jesús contrastaban con las acciones de los líderes religiosos.  En el “blog anterior” explicamos como Jesús fue la única puerta hacia El Padre, aquí está demostrando que los fariseos eran los pastores falsos de quienes hablamos, mientras que Él está presentándose como el Pastor, el buen Pastor.

Cuando uno hace un estudio bíblico sobre el pastorado, notamos que muchas de las personas importantes en el Antiguo Testamento, como los patriarcas Moisés, Abraham, Jacob y David, eran pastores lo que hace evidente no solamente que Dios es nuestro pastor, sino que Él quiere y exige a sus líderes el pastorear a su pueblo. Nuestro Señor espera que ellos pastoreen a Su pueblo como Él lo haría.

El capítulo 34 de Ezequiel demuestra la denuncia contra los pastores falsos y en el versículo 11 leemos “He aquí, yo mismo buscaré mis ovejas y velaré por ellas” y luego en los versículos 22-23 leemos lo que Dios hará: “libraré mis ovejas y ya no serán presa; juzgaré entre oveja y oveja. Entonces pondré sobre ellas un solo pastor que las apacentará, mi siervo David; él las apacentará y será su pastor”. En el Evangelio de Juan capítulo 10, Jesús demuestra que Él es el pastor que habla Ezequiel, es Él quien cumple esta profecía.

El dijo: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas” (Juan 10:11).

Con esta figura Jesús nos revela algo muy profundo de sí mismo. Él es nuestro Pastor y dió su vida por nosotros. Es tal el amor que nos tiene, que se sacrificó a sí mismo para que nosotros tengamos la vida verdadera, y esa vida en abundancia. A diferencia del que cuida ovejas por dinero (el asalariado), el pastor bueno no huye cuando viene el lobo. A diferencia del asalariado, el pastor verdadero conoce a sus ovejas y sus ovejas lo conocen a él. Al asalariado, en cambio, no le importan las ovejas.

Además, Jesús deja claro que no fue sólo para los judíos que Él dio su vida, sino también para las “otras ovejas que tengo que no son de este rebaño; también yo los traeré, y oirán mi voz; Y habrá un rebaño y un pastor” (Juan 10,16). Las “otras ovejas” es una referencia a los gentiles. Como resultado, Jesús es el Buen Pastor de todos, judíos y gentiles, los que llegan a creer en Él. (Juan 3,16).

Yo Soy la luz del mundo


“Yo soy la luz del mundo: aquel que me sigue no andará en oscuridad, sino que tendrá la luz de vida”. Juan 8.12

En la biblia La luz se utiliza a menudo como una metáfora. La iluminación que es como un esclarecimiento al corazón humano con la verdad, tiene que ver con el traer las cosas a la luz (la verdad). La iluminación espiritual es una especie de «creación» que se produce en nuestra mente. «Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo» (2 Corintios 4:6). Jesús mismo es «la luz del mundo» que creímos y su espíritu nos da esa luz.

Jesús comenzó haciendo una afirmación que incluía otro de los grandes “yo soy” de este evangelio: “Yo soy la luz del mundo”.
Quizá la razón por la que en ese momento hizo la afirmación debemos buscar en los días anteriores, lo que había ocurrido en el templo durante la fiesta de los tabernáculos. Allí se habían encendido unos candeleros con los que intentaron recordar la columna de fuego que guió a los hijos de Israel durante las noches a través de su andar por el desierto (Ex 13:21). La relación entre ello no es extraño, pues que Jesús ya se había referido a otros hechos de esa etapa del pueblo de Dios, como el maná con que el pueblo había sido sustentado en el desierto ( o el agua de la roca herida que sirvió para satisfacer su sed.
Así, de la misma forma en la que Dios había iluminado a sus antepasados en el desierto, ahora era el mismo Hijo encarnado quien les podía iluminar y dispersar las tinieblas de sus corazones. Y no sólo a ellos, porque lo que Jesús afirmó es que él es la luz “del mundo”, indicando la misión a nivel mundial de su ministerio.
Por supuesto, estas palabras significa que el mundo necesita de su luz porque está sumido en las tinieblas morales y espirituales. El mundo está bajo el poder del príncipe de las tinieblas y sólo el Señor Jesucristo puede cambiar esta situación.
Juan ya había anunciado esto al comenzar su evangelio: “Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo” Juan 1.19. Y con su venida comenzó a cumplirse lo que había anunciado el profeta

Malaquias 4.2 “Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el sol de Justicia, y en sus alas traerá salvación…”

“El que me sigue, no andará en tinieblas”

Los judíos podían cuestionar la afirmación que Jesús acababa de hacer, pero era muy fácil comprobar si lo que había dicho era cierto o no. Para eso sólo tendrían que observar a aquellos que le seguían y ver si andaban en tinieblas.

Pero debemos preguntarnos a qué se refería por “andar en tinieblas”?. Y vemos que la palabra “tinieblas” denota distintas cosas en el Nuevo Testamento.

Se puede usar en un sentido literal para referirse a una persona que está ciega Hechos 13.11, o al momento en que llega la noche y la oscuridad, pero muchas más veces se emplea en un sentido espiritual acerca de aquellos que no conocen a Dios. El apóstol Pablo habló de ellos como quienes “andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón” Ef 4: 17-18

Pero estas tinieblas no sólo se encuentran en la mente, también conllevan una forma de vida alejada de Sus principios. Quienes así viven participan de “las obras de las tinieblas” como dice en Ef.5:11

Además, estas personas se encuentran bajo el poder de Satanás, quien debido a la desobediencia del hombre ha conseguido establecer su gobierno en este mundo, que es descrito en la Palabra como “la potestad de las tinieblas” o la “potestad de Satanás” Hechos 26:17. Se trata de un gobierno en constante oposición con el de Dios. Y el hecho de que este mundo está bajo el poder de Satanás lo prueban sus obras: espiritismo, ocultismo, magia, horóscopos, supersticiones, idolatría, falta de valores, etc.. todo lo contrario a lo que enseñaba Jesús, y se podía ver muy claro en sus seguidores por eso no podían argumentar en su contra, por que no había contradicción en El y sus obras.


Yo Soy el camino, la verdad, y la vida.

Tomás le pregunta: “Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo vamos a conocer el camino?”.

Jesús le responde: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Despues explica: “Nadie puede llegar al Padre si no es por medio de mí” Juan 14:6

En este capítulo, el Señor comienza animando a sus discípulos, porque ya sabía que se acercaba la hora de padecer en la cruz y que ellos estarían muy sensibles. Los discípulos, no  entendían lo que estaba sucediendo, se encontraban en una situación de confusión y tristeza al no poder entender como después de caminar durante tres años con su maestro, ahora les decía que se iba, pero que luego volvería.

Nosotros solamente podemos imaginar lo que todos ellos estaban sintiendo en esa noche, quizá sentían confusión, miedo, inseguridad; porque ellos pensaron que Jesús era el Mesías que los liberaría de los romanos, sin embargo, Jesús está advirtiéndoles que se quedarían sin Él. Y con toda esta mezcla de emociones Jesús les dice: “No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí”.

Él estaba anunciándoles que iría a preparar un lugar y volvería por ellos para llevarlos con Él. Y luego Él les dice “Y conocéis el camino adonde voy” Juan14:4. Ellos estaban totalmente confundidos; les dice que se va sin decirles a donde, ellos no pueden ir con Él y les advierte que ellos saben donde va. ¿De verdad? Es lógico que Tomás dude y pregunte a qué se refiere?, y la respuesta a su pregunta es “Yo soy el camino, la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí”.

Jesús les había enseñado que Él era el único camino al Padre cuando se mostró como El Buen Pastor y La Puerta en Juan 10, “el mediador”, “el puente”. Y, entonces, ¿por qué era necesario repetir con otras palabras?

En el contexto en que leemos estos versículos, es evidente que no está hablando solamente sobre el camino hacia el cielo, sino la forma en que ganaría nuestra entrada, y por esto fue que dijo: “adonde yo voy, vosotros no podéis ir” Juan 13.33. Sabemos que solo Él es perfecto, y entonces es el único que podía sacrificarse para pagar el precio por nuestros pecados, y al hacerlo, aplacar la ira del Dios Padre.

Por eso afirma que estaba preparando un lugar para ellos. Él dijo que después de preparar el “lugar”, volvería para llevarlos con Él. El pecado todavía no había sido expiado y está a punto de hacerlo.  En el proceso de lo que paso, ellos, sus discípulos, no iban a entender lo que estaría ocurriendo, pero cuando el Espíritu Santo llegara, entonces entenderían lo que Él había hecho, porque “os guiará a toda la verdad” Juan 16:13.

¿Que es la VERDAD?

Jesús le dijo: Tu dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo aquél que oye la verdad, oye mi voz. Juan 18:37

“¿Qué es la verdad?” Fue una pregunta que Pilatos hizó sin querer ver la respuesta, pues la tenía delante de sí mismo, Jesús.

Hay un dicho popular que dice: Todos los caminos conducen a Roma. Es un error monumental pensar que cualquier forma nos sirve para alcanzar un destino. Muchas veces nuestras decisiones tienen efectos que no se pueden cambiar. Existe la corriente del relativismo que nos presenta la inexistencia de una verdad absoluta, midiéndo todo en una escala de grises, sin blanco o negro. “Lo que es cierto para ti, no necesariamente debe ser la verdad para mí.” Y hoy en día el mundo se rige por este pensamiento. No existe una verdad absoluta que rija el mundo y carácter humano. Por eso cada vez más el hombre va decayendo. Durante toda su existencia, el ser humano ha estado buscando el sentido, propósito y verdad de la vida sin poder encontrar, el gran problema del ser humano no es jugar con otras opciones, sino no querer reconocer la única opción al camino, a la verdad y a la vida. Científicos ya demuestran que la teoría del bigbang realmente no se produjo. Y están buscando otras fuentes de cómo empezó el universo. Algunos han expuesto que la teoría de la evolución es algo que no tiene ni pies ni cabeza, nunca mejor dicho. Pero de ser así, no les quedaría otra opción que creer en que hay un ser superior que ha creado todo y por lo tanto se deben de someter a sus principios y voluntad. Pero como desean vivir a su propia manera, deciden creer lo imposible (la evolución) a creer la verdad absoluta de la creación y del Creador. El gran Yo Soy.

Hace dos mil años, la Verdad fue sometida a juicio y juzgada por la gente que estaba acostumbrada a las mentiras. La Verdad enfrentó seis juicios en menos de un día completo, tres de los cuales fueron religiosos, y tres fueron legales. Al final, pocas personas implicadas en esos acontecimientos podían responder a la pregunta, “¿Qué es la verdad?”

Después de ser arrestado, la Verdad fue conducida primeramente a un hombre llamado Anás, un corrupto ex sumo sacerdote de los judíos. Anás quebrantó numerosas leyes judías durante el juicio, incluyendo la celebración del juicio en su casa, tratando de inducir auto-acusaciones en contra del acusado, y golpeando al acusado, quien hasta ese momento no se le había declarado culpable de nada. Después de Anás, la Verdad fue llevada al sumo sacerdote en funciones, Caifás, quien resultaba ser yerno de Anás. Ante Caifás y el Sanedrín judío, se acercaron muchos falsos testigos para hablar en contra de la Verdad, pero nada pudo ser probado, y no podía encontrarse evidencia de algún delito. Caifás rompió no menos de siete leyes mientras trataba de condenar a la Verdad: (1) el juicio fue mantenido en secreto; (2) se llevó a cabo de noche; (3) implicó soborno; (4) el acusado no tuvo a nadie presente que actuara en su defensa; (5) el requerimiento de dos o tres testigos, no se cumplió; (6) utilizó un testimonio auto-incriminatorio contra del acusado; (7) decretaron la pena de muerte contra el acusado el mismo día. Todas estas acciones estaban prohibidas por la ley judía. A pesar de todo, Caifás declaró culpable a la Verdad, porque la Verdad aseguró ser Dios encarnado, algo que Caifás llamó una blasfemia. 

Cuando llegó la mañana, se llevó a cabo el tercer juicio de la Verdad, con el resultado de que el Sanedrín judío pronunció la sentencia de que la Verdad debía morir. Sin embargo, el concilio judío no tenía derecho legal para llevar a cabo la pena de muerte, así que se vieron forzados a traer a la Verdad ante el gobernador romano en turno, un hombre llamado Poncio Pilato. Pilato fue asignado por Tiberio como el quinto prefecto de Judea y sirvió en ese cargo del año 26 al 36 d.C. El procurador tenía el poder de decidir la vida o la muerte, y podía revertir la sentencia capital pasada por el Sanedrín. Mientras la Verdad se encontraba ante Pilato, más mentiras fueron declaradas en Su contra. Sus enemigos decían, “A éste hemos hallado que pervierte a la nación, y que prohíbe dar tributo a César, diciendo que él mismo es el Cristo, un rey.” Lucas 23:2 Eso también era mentira, puesto que la Verdad había dicho a todos que pagaran sus impuestos y jamás habló de Él mismo como un desafío para César.

LA VERDAD también ES LA VIDA.

La vida esta totalmente relacionado con la verdad.

Para saber lo que significa la palabra “vida” en el Nuevo Testamento, es necesario acudir a esta palabra tal y como aparece en el idioma original griego. En el idioma original griego hay tres palabras distintas para la traducción de “vida” en español: bíospsujé, y zoé, y cada una de ellas tiene un significado diferente. Podemos ver algunos ejemplos donde se utiliza cada una de ellas:

1. Bíos, en Lucas 8:14: “…los afanes y las riquezas y los placeres de la vida”. Esta palabra griega se refiere a la vida física de uno y es de dónde la palabra biología proviene.

2. Psujé, en Mateo 16:25: “Porque el que quiera salvar la vida de su alma, la perderá”. La palabra griega aquí se refiere a la vida psicológica del alma, es decir, la mente, emoción y voluntad, y es de dónde obtenemos la palabra psicología.

3. Zoé, en Juan 1:4: “En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres”. La palabra griega aquí se refiere a la vida increada, eterna, la vida divina poseída exclusivamente por Dios.

Todo tiene que ver con zoé

Por todas partes en la Biblia podemos encontrar la vida eterna. Desde el principio, en Génesis, la Palabra de Dios nos introduce al árbol de la vida. El árbol de la vida en el huerto de Edén representa la vida divina, increada, incorruptible, indestructible y eterna de Dios: la vida zoé. Y en el huerto, Dios le dio este árbol de vida a Adán como alimento. Esto sucedió antes de que Adán cayera y el pecado entrara. Aunque Adán estaba libre de pecado, él poseía solamente la vida humana; él no tenía la vida de Dios. La intención de Dios no era solamente que Adán estuviera libre de pecado, pero mucho más que Adán, el representante de la humanidad, tuviera y compartiera la vida eterna de Dios.

El árbol de la vida se vuelve a ver al final de la Biblia en Apocalipsis 22:14: “Bienaventurados los que lavan sus vestiduras, para tener derecho al árbol de la vida”. Aquí, debido a que el hombre cayó en el pecado, podemos ver la provisión de Dios de la sangre de Jesús  a fin de lavarnos para que podamos participar del árbol de la vida, la vida eterna, su sangre es vida.

El hecho de que el árbol de la vida se mencione tanto en el primero como en el último libro de la Biblia nos ayuda a ver que la vida, la vida zoé, es un tema central en la Biblia.

Juan 1.4

“En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.”

La verdad se hizo hombre, para poder transferirnos una esperanza, la luz de la verdadera vida.


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