Las amistades.

Es una bendición tener amigos, la amistad es un don de Dios. Porque nacimos con la necesidad de compartir, interactuar, tener compañías agradables.

Tener amigos es una de las experiencias que más agradezco a Dios. Tener buenos familiares es hermoso, tener buenos compañeros de trabajo es un privilegio (porque muy pocas veces sucede), compartir la vida con hermanos en Cristo es estimulante, pero tener amigos profundos, leales, «amigos de verdad» es un tesoro invaluable.

Hay algunos con quienes la relación es tan superficial que si no los ves por una semana ya no sabes lo que esta pasando con sus vidas o apenas ya se saludan al verse. Pero también estan esos amigos de corazón que aun cuando pasa mucho tiempo sin verlos a veces hasta años, al pensar en ellos tenemos esa rara mezcla de tranquilidad, cariño, y libertad en la relación, lo que se confirma cada vez que compartimos algunos momentos juntos, ya sea por una visita, una conversación o simplemente un email, es lo que decimos siempre cuando nos volvemos a ver con una amiga, que aunque a veces pasamos hasta semanas sin hablar, al instante nos conectamos y existe un vínculo de confianza.

Dios también nos dice en su palabra:

“El hombre que es amigo, debe mostrarse amigo, y el amigo es más unido que un hermano. Prov. 18: 24”

Muchas veces le ofrecemos nuestra amistad a alguien pero no queremos comprometernos y pensamos que ser amigos es solo pasar un momento agradable y nos olvidamos que ser amigos no es solo ser cuando las cosas van bién y todo es alegría, que ser amigos es compartir el dolor, compartir las tristezas, compartir los sinsabores de esta vida, es ayudar a levantarse, es apoyarse mutuamente, es consolarse, es comprenderse, es tolerarse, es entregarse, es por eso también que muchas veces nos sorprendemos cuando de repente nos va mal y los que pensamos que eran nuestros amigos “brillan” por su ausencia, es como cubitos de hielo rompiendo nuestros sentimientos al descubrír lo falso que fue esa amistad.

Los amigos también influyen de una forma positiva o negativa en nuestra vida. “El hierro se afila con el hierro” afirma Proverbios 27. Un buen amigo no siempre te va a decir lo bueno que sos, reconocer tus virtudes, celebrar tus logros, también te va aconsejar en lo que estes haciendo mal, te va ayudar a ser mejor, va a desear tu bién. Es importante tener amigos que nos edifiquen, y también intentar ser uno, para el crecimiento mutuo; porque somos el reflejo de las personas con quienes nos relacionamos más seguido.

Cada vez es más díficil encontrar buenos amigos; valora si lo tienes, y sobre todo no te olvides que Jesús, es el mejor amigo.

“Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su VIDA por sus amigos. Juan 15. 13”

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